El siguiente artículo, publicado por México Internacional el 29 de abril, ha sido revisado, ampliado, ilustrado y completado con notas de pie de página, en atención a sugerencias de algunos lectores.

por Francisco Correa Villalobos,

Embajador de México en retiro

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La cuestión de Ucrania, con una gestación de varias décadas, ha formado una masa crítica a la que, para obtener una visión real y objetiva de las intenciones de los principales actores, de sus iniciativas, de sus actos y de las repercusiones de la crisis en países como el nuestro, es necesario acercarse apartando las máscaras de democracia, libertad, derechos humanos, etc., que ocultan los verdaderos intereses en juego.

La Guerra Fría sin fin

La desintegración de la Unión Soviética no significó para Estados Unidos y Europa Occidental la derrota definitiva de un enemigo. Rusia siguió en posesión de una fuerza militar importante y de un inmenso arsenal de armas atómicas y de proyectiles intercontinentales que se percibía en estos países como una amenaza latente. Nada presagiaba el resurgimiento de una amenaza militar rusa a mediano o largo plazo pero era vital mantener a Rusia bajo un estado de dominación militar, reducirla a un nivel de potencia de segundo o tercer orden, privarla de una posible recuperación económica y convertirla en un apéndice de la prosperidad europea sin incorporarla a ésta. De esta manera, Estados Unidos podía garantizarse a sí mismo una preeminencia mundial infinita y los países europeos aspirar a una influencia rediviva fuera de Europa como potencias sub-imperiales.

La caída de la Unión Soviética provocó muchas especulaciones sobre la utilidad de la OTAN y sobre su objetivo post-guerra fría, pero en realidad la alianza atlántica siguió creciendo y aunque los presupuestos militares disminuyeron, la organización rápidamente se extendió a las antiguas repúblicas soviéticas del Báltico y a los ex-satélites soviéticos de Europa Oriental donde rápidamente se instalaron sistemas de armamentos dirigidos contra Rusia.

El gobierno de George W. Bush pretendió instalar en la República Checa un sistema de radar fuertemente impugnado por Rusia porque anulaba la capacidad defensa de Rusia en caso de un primer ataque por la OTAN. En 2007, Vladimir Putin calificó estas iniciativas como “una seria provocación que baja el nivel de confianza mutua”, y preguntó “¿…qué hay de las seguridades que nuestros socios occidentales hicieron cuando se disolvió el Pacto de Varsovia?”.(1)

En 2009, el presidente Obama canceló el programa, pero lo sustituyó con el emplazamiento de cohetes anti-misiles balísticos SM-3 en Rumania y Bulgaria y con cohetes interceptores Patriot PAC-3 en Polonia, a donde además se enviaron 100 militares norteamericanos, que daban a la OTAN ventaja en un primer ataque. Además se incrementó el número de barcos de guerra equipados con cohetes SM-3 en el Mediterráneo oriental. Por su parte, la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaró en marzo de 2011 que se emplazarían en Polonia aviones de combate F-16. Estados Unidos trató de justificar estas decisiones diciendo que estaban diseñadas para impedir un ataque nuclear por Irán. El entonces presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, señaló claramente que esos sistemas estaban dirigidos contra Rusia y advirtió que se estaba provocando una nueva carrera de armamentos.

No obstante, el 29 de mayo de 2011, el presidente Obama trató de ningunear las preocupaciones de Rusia diciendo que esos planes no afectaban el equilibrio militar. (2)

 

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Al desintegrarse la URSS, el arma política, militar y económica más importante con que contaban Estados Unidos y Europa frente a Rusia era Ucrania.  Dotada de una sofisticada industria militar de la que en buena parte Rusia depende y de una riquísima agricultura, la independencia de Ucrania fue el primer gran logro que alcanzaron los países occidentales para relegar a un nivel inferior a Rusia, impulsando a la antigua clase política comunista ucraniana, heredera privada de los bienes públicos soviéticos, aliada ahora con grupos nacionalistas de derecha con fuertes raigambres rusófobas, fascistas y anti-semitas.

Con una intensa y hábil diplomacia, Moscú obtuvo seguridades de Estados Unidos y Europa que Ucrania no se integraría a la Unión Europea ni a la OTAN. Ello no quería decir que éstos no cesarían en su empeño. Rusia aprovechó un cierto vacío de poder económico y financiero, que temporalmente dejaron los países occidentales, para fortalecer sus vínculos con la Ucrania independiente y reafirmar su influencia. En primer lugar, la renacionalización de la industria de los hidrocarburos, privatizada en el caos de la desintegración soviética, le dio a Rusia el beneficio colateral de la hegemonía energética sobre Ucrania. En segundo lugar, debía devenir, como sucedió, en el principal factor de estabilidad económica del nuevo país con substanciales subsidios en los precios de exportación y con créditos ventajosos, cuyos beneficios no siempre se filtraron a la población, sino que se quedaron en los bolsillos de una clase política corrupta. Según datos contenidos en la carta que Rusia dirigió a los países europeos que importan gas y petróleo de Rusia, sólo por concepto de gas, Ucrania ha recibido de Rusia subsidios por un total de 35.4 miles de millones de dólares.(3)

En los últimos años, los países europeos intensificaron sus esfuerzos para inducir a Ucrania a participar en el área económica y comercial europea mediante un acuerdo de asociación, como un primer paso a su ulterior incorporación a la Unión Europea. Ese paso hubiese representado el fin de la influencia rusa sobre Ucrania, el preludio de la entrada de ésta a la OTAN y a la ineluctable humillación de Rusia como una potencia de segundo orden, con todos los consecuentes reacomodos políticos tanto al interior de Rusia como en Asia Central y el Lejano Oriente.

De hecho, durante la primera década de este siglo, dirigentes ucranianos, inducidos por Estados Unidos, intentaron en 2008 incorporarse a la OTAN durante la reunión cumbre de la organización en Bucarest. El intento fracasó por la oposición de algunos países europeos, pero provocó una fuerte reacción de Rusia que el embajador estadunidense en Kiev reseñó en un documento secreto divulgado por Wikileaks el 12 de mayo de 2014. El ministro ruso del exterior Sergei Lavrov manifestó al embajador en esa ocasión que “las aspiraciones de Ucrania y Georgia provocan serias preocupaciones por la estabilidad en la región… A Rusia le preocupa que la profunda división dentro de  Ucrania por su membresía a la OTAN, a la que gran parte de la comunidad étnica rusa se opone, pueda conducir a una gran división con violencia o, en el peor de los casos a una guerra civil. En esa eventualidad, Rusia tendrá que decidir si interviene, una decisión a la que Rusia no quiere enfrentarse” (4)

Un hecho aparentemente insignificante tuvo consecuencias desastrosas. El presidente ucraniano Viktor Yanukovich pidió a los negociadores de Bruselas una cantidad para aceptar el plan de asociación con la Unión Europea, pero cuando el gobierno ruso incrementó la oferta, los países occidentales aprovecharon la frustración de los grupos de derecha para provocar manifestaciones violentas en la plaza de Maidan, que fueron presentadas fuera de toda proporción en los medios occidentales. La subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, el embajador de Estados Unidos, el senador John McCain, los ministros de relaciones exteriores de Alemania, Grecia y Rumania no tuvieron escrúpulos en mostrarse repartiendo alimentos y alentando a los manifestantes.

 

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Subsecretaria de Estado de Estados Unidos repartiendo galletas a manifestantes contra gobierno Ucrania

Subsecretaria de Estado y el Embajador de Estados Unidos repartiendo galletas a manifestantes contra el gobierno Ucrania en diciembre 2013.

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El senador John McCaine en Maidan Dic 2013

El asalto al palacio gubernamental, la huída del presidente Yanukovich y la toma del gobierno por la derecha empresarial bajo el resguardo físico de miembros del partido Sector Derecha, constituía el peor escenario para Rusia, que debió adelantarse a una casi segura incorporación de Ucrania a la OTAN, salvaguardando la casi totalidad de la flota en el Mar Negro y el Mediterráneo con la anexión de Crimea.

La anexión fue un innegable triunfo tanto interno como internacional para Putin porque la opinión pública de su país se volcó a su favor al devolverle la dignidad y la confianza perdidas con la desintegración de la URSS y porque mostró al mundo las limitaciones de la proyección del poder militar y económico de Estados Unidos y la Unión Europea.

Tales limitaciones son, sin embargo, relativas porque los costos de un conflicto militar con Rusia hubiesen sido, y lo son aun, colosales y fuera de toda proporción con los escasísimos beneficios de una derrota del enemigo. En todo caso, dichas limitaciones no son generales sino que sólo se aplicarían a un contrincante tan poderoso como Rusia o como China, pero no para otros países. En otras palabras, la crisis ha demostrado que la preeminencia de Estados Unidos se detiene en las fronteras de Rusia. Lo que no está definido – y éste es el meollo de la crisis- es si tal preeminencia se extiende a las antiguas repúblicas de la URSS, o sea, si hay una aceptación tácita de una esfera de influencia rusa. (5)

En el caso de Ucrania, esa esfera de influencia tiene un valor diferente para uno y otro. Mientras que para Rusia representa una cuestión de seguridad nacional y el posible ascenso a un nivel más alto de relevancia e influencia internacional, para Estados Unidos significa la reafirmación de su preeminencia mundial y la prevención de posibles grietas en esa preeminencia causadas por la misma crisis.

Para los países europeos y sobre todo para Alemania, la crisis ha acentuado su dependencia militar respecto de Estados Unidos ante una Rusia más firme y proclive a ejercer la presión militar pero también en el caso de un desenlace favorable a Estados Unidos, ambos los cuales estrechan sus márgenes de maniobra política para colocarse como la potencia europea más importante e independiente. Por otro lado, la crisis ha hecho aflorar un antiguo sentimiento anti-norteamericano que se encontraba latente y que tiene su impulso más reciente en el trato recibido de parte de las fuerzas de ocupación norteamericanas al terminar la II Guerra Mundial (6), lo que ha venido a complicar la gestión de Ángela Merkel con su socio en la coalición, el partido Social Demócrata, que no sólo tiene la cartera de relaciones exteriores sino que uno de sus personajes más importantes, el excanciller Gerhard Schröder, es presidente de la poderosa empresa de gas ruso-alemana Nord Stream, AG.  De ahí sus erráticas actitudes en cuanto a la militarización del conflicto y los ásperos desencuentros del ministro de relaciones exteriores Frank-Walter Steinmeir con el belicista Secretario General de la OTAN, Anders Rasmussen. (7)

Ninguna de las partes quiere llevar el conflicto a un enfrentamiento militar directo. Rusia concentró tropas cerca de la frontera de Ucrania pero muy lejos de las fronteras con miembros de la OTAN, mientras que Estados Unidos ha pasado de la adopción al principio de medidas puramente simbólicas para salvar su imagen y calmar a los gobiernos de Europa del este: seis aviones y 450 hombres en los tres países bálticos y 150 soldados y quince aviones en Polonia, además de cien controladores de cohetes antimisiles Patriot, ya estacionados desde antes de la crisis, a incrementos sustanciales en su flota del Mediterráneo y el Mar Negro, de aviones en los países bálticos y a extensas y peligrosas maniobras conjuntas en éstos, paralelas a maniobras rusas en Kaliningrado. Debe subrayarse que en estas maniobras sólo participó un país europeo, el Reino Unido, y dos países extracontinentales, Estados Unidos y Canadá, lo cual es un indicio de la división al interior de la OTAN de recurrir a estas demostraciones de fuerza escaladoras de la crisis.

Ha habido un cierto auto-control al nivel de fuerzas convencionales de parte de ambos lados, pero éste no se ha manifestado en las operaciones encubiertas.  El director de la CIA, en su visita a Kiev a mediados de abril, llevó todo un inventario de material de comunicaciones, armamento y entrenamiento para reprimir un levantamiento armado de la oposición ruso parlante en el este del país o para enfrentar una posible invasión rusa. Como dijo Leslie Gelb, la idea es de enfrentar a Rusia a otro Afganistán (8), pero lo que el analista norteamericano dejó voluntariamente de lado es que, por un lado, las fuerzas armadas y de seguridad ucranianas tienen un nivel muy bajo de adiestramiento y, por otro, las diferencias entre ucranianos no son claras ni profundas, como en su momento quedó demostrado con la baja moral de los efectivos militares, con el alto número de deserciones y la facilidad con que los soldados enviados a reprimir a los ocupantes de edificios públicos entregaron a éstos sus helicópteros y transportes blindados. Sin embargo, la visita del director de la CIA precedió por pocos días la asunción de un papel más importante de una rápidamente creada Guardia Nacional más agresiva contra los civiles, con miembros del partido filo nazi Sector Derecha y posiblemente mercenarios norteamericanos (9) afiliados a empresas privadas de seguridad pagados por Estados Unidos o financiados por gobiernos de países árabes aliados a Estados Unidos deseosos de debilitar a Rusia como principal apoyo de Bashar El-Assad. Ucrania se convirtió así en el único país del mundo que incorpora grupos nazis a sus fuerzas armadas adiestrados por militares norteamericanos.

Presiones económicas

La crisis ha demostrado que, una vez descartado el uso y la amenaza de la fuerza armada entre Estados Unidos y Rusia, las opciones norteamericanas son muy limitadas y que Estados Unidos debe apoyarse en los países europeos para presionar a Rusia económicamente de manera efectiva, algo que difícilmente podrá adoptarse a nivel de la Unión Europea, salvo si se trata de medidas prácticamente simbólicas. El 25 de abril, la Unión Europea y Estados Unidos acordaron aplicar medidas financieras restrictivas a 15 ciudadanos y empresas rusas para un total de 55. Una tercera etapa de las presiones occidentales, para tranquilidad de la misma Unión Europea, quedó en suspenso el 7 de mayo. (10)

Las declaraciones oficiales de dirigentes occidentales y los grandes medios corporativos, en general, han destacado la importancia de las presiones económicas contra Rusia, pero hasta el momento no se publicado ningún documento que contenga datos comprobables sobre el impacto real de dichas presiones en la economía rusa.Ciertamente que la fuga de capitales golondrinos, tanto nacionales como extranjeros, ha tenido un efecto en el valor del rublo, pero las cuantiosas inversiones extranjeras en la exploración y explotación del petróleo y gas del Ártico no han sufrido merma y las grandes empresas petroleras mundiales han sido las principales y más poderosas cabilderas contra la adopción de sanciones económicas contra Rusia. Según Platts, la producción de las grandes empresas petroleras occidentales ha disminuido al igual que su participación en el mercado global (11), lo que las ha llevado a invertir agresivamente en la exploración y explotación de nuevos yacimientos en el Ártico ruso (12), para hacer frente a la competencia de pequeñas y medianas empresas que están explotando el petróleo y gas shale en Estados Unidos. Así mismo, Francia se ha negado a ceder a las presiones de Estados Unidos para dejar sin efecto su compromiso de entregar a Rusia dos modernos portaviones Mistral (13).

Pese al triunfalismo que Obama despliega en sus conferencias de prensa, no puede ocultar que Europa tiene la llave de la presión económica y que alcanzar un acuerdo al interior de ella es en extremo difícil. Que Estados Unidos esté investigando el monto y la localización de la fortuna personal de Putin muestra la frustración ante la ineficiencia de las armas económicas con que cuenta.

Gas

Rusia ha echado mano del arma energética como uno de los principales factores de presión sobre Ucrania y la Unión Europea para pretender volcar la presión de ésta sobre el gobierno ucraniano, al advertir que, si éste no pagaba su adeudo de más de dos años de gas, tendría que cortar el suministro y perjudicar a 18 países europeos que reciben el mismo producto por los mismos gasoductos. Pero Rusia ha corregido su posición a medida que en los procesos de negociación han surgido nuevas estrategias de presión energética por parte de la UE. En una primera carta de advertencia (14), Rusia implícitamente sugería que, ante la imposibilidad de Ucrania para saldar su adeudo, Europa debía pagar la cuenta para no ver cortado su propio gas, pero pocos días después de que se diera a conocer la carta, el presidente de Gazprom declaró que Rusia no tenía la intención de cortar el gas, muy probablemente para restar fuerza a las iniciativas de algunos países europeos de buscar alternativas a corto plazo a la dependencia del gas ruso y para no comprometer en un futuro muy cercano el flujo de capital que representa la venta del hidrocarburo.

La carta contenía la propuesta de una conferencia internacional para discutir este problema y que, a convocatoria de la Unión Europea, se reunió el 2 de mayo entre Rusia, Ucrania y la Unión Europea sin llegar a ningún acuerdo. Sin embargo, en esa reunión la UE y Ucrania plantearon la necesidad de establecer un precio único para el gas que adquieren de Rusia, lo que parecía apuntar a una posible solución a la desavenencia sobre el precio subsidiado para Ucrania y el que fijó Rusia después del estallido de la crisis y al desacuerdo sobre la deuda por gas de 3.2 mil millones dólares de Ucrania.

El 15 de mayo, el presidente de Rusia envió otra carta a los dirigentes de los países europeos que importan gas de Rusia, en la que insinuaba que Ucrania debía utilizar el préstamo del FMI para pagar sus adeudos y les instaba a seguir reuniéndose para encontrar una solución al problema del abastecimiento de gas. Por otro lado reiteraba la decisión de suministrar a Ucrania sólo el gas pagado de antemano, lo cual lleva todavía implícito el riesgo de un corte o de una disminución sustancial de gas que pueda llegar a Europa por Ucrania (15).

En una segunda vuelta de las negociaciones Ucrania aceptó hacer el pago de 720 mdd como pago parcial del adeudo a cambio de que Rusia le siguiera suministrando gas al precio subsidiado de $268 por mil metros cúbicos vigente antes de la crisis. Subsecuentemente, después de un largo proceso de negociación Rusia ofreció un precio de $385 por mm3 -o sea debajo de la demanda inicial rusa de $485- el pago de 1.4 mmd por adeudo de Noviembre y Diciembre 2013 y hacer pagos adicionales a los 720 mdd por adeudos de abril y mayo 2014. Para anular la ventaja ucraniana de servir de paso para el gas destinado a Europa, Gazprom anunció que duplicaría el envío de gas por los gasoductos de Nord Stream y Yamal para no interrumpir el abastecimiento al continente (16)

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Nord Stream

Gasoducto Yamal

Gasoducto Yamal

Ucrania ha buscado desesperadamente nueva fuentes de aprovisionamiento, que tentativamente encontró, con el apoyo de Bruselas, en cantidades limitadas en Polonia, Hungría y Serbia. En efecto, reenviando gas ruso en flujo de reversa (reverse flow) estos países enviarían para 2015, si el estado de las instalaciones lo permite, el equivalente a una tercera parte de los requerimientos ucranianos del energético. Rusia objetó este procedimiento como violatorio de los acuerdos firmados con esos países y Serbia, que tiene firmado con Rusia un acuerdo para el paso del oleoducto South Stream por su territorio –con lo que se convertiría en el abastecedor de gas para Croacia y Eslovenia, además de recibir el pago de impuestos y derechos de paso- dio marcha atrás en el acuerdo firmado con el patrocinio de la UE.  Mientras, Ucrania plantea que acudirá a un tribunal de arbitraje alegando que Rusia está obligada a mantener el precio preferencial que rigió hasta hace dos meses, es decir, el 50% del precio actual.

La crisis ha repercutido en el proyecto del gasoducto llamado South Stream que dejaría de lado a Ucrania e iría, en uno de sus ramales, de Rusia directamente a Europa a través del Mar Negro, a Bulgaria, Rumania, Hungría y Serbia, para conectarse con la red Baumgarten en Austria, mientras que otro posible ramal pasaría por Grecia hasta conectar con el talón de la bota de Italia para abastecer el sur de Europa. La anexión de Crimea por Rusia le permitiría a ésta un ahorro considerable en impuestos y derechos de paso que de otra manera hubiera tenido que pagar a Ucrania, toda vez que el ducto pasaría por la zona económica exclusiva de Crimea. El financiamiento del proyecto, a diferencia del Nord Stream que fue financiado con capitales alemanes y rusos, será costeado en su totalidad por Rusia, dados los obstáculos puestos por Estados Unidos para acceder a los mercados de capital occidentales. El lanzamiento del proyecto podría ser anunciado a fines de 2014, pero aun debe salvar numerosos obstáculos políticos y legales.

La Comisión Europea, contra la posición de varios países europeos, está invocando las llamadas reglas del Tercer Paquete Energético de la UE para limitar el virtual monopolio ruso en el South Stream desde la producción hasta la distribución al consumidor del gas. En efecto, dichas reglas establecen que el vendedor, el conductor y el distribuidor deben ser empresas diferentes. El efecto de la aplicación de este Paquete es que, a menos que Rusia admitiera la participación de otras empresas en el proyecto, tendría que seguir utilizando los gasoductos que pasan por Ucrania para enviar su gas a Europa, lo cual debilitó su posición negociadora frente a Ucrania y la UE en la negociación del precio. Rusia ha firmado acuerdos con Austria, Italia, Hungría, Bulgaria y Serbia lo que ha planteado un conflicto de intereses aun no resuelto entre la Comisión Europea y estos países. Como dijo un asesor del EU-Russia Advisory Council, la crisis ha hecho South Stream más importante para Europa. “Es una farsa que tuviéramos que acusar a Rusia de no entregar gas a Europa y, al mismo tiempo, impedirle que lo entregue”. (17)  Estados Unidos y la Comisión Europea han presionado fuertemente a Bulgaria para cancelar el proyecto lo que dio lugar a divergencias públicas entre el primer ministro búlgaro y su ministro de energía, uno afirmando que el proyecto está cancelado y el otro que aun está vigente. (18) Los burócratas internacionales de la Comisión Europea de Energía, con Göenther Öttinger a la cabeza, han actuado con intenciones más políticas que legales para descarrilar el proyecto South Stream a fin de forzar a Rusia a enviar el gas a Europa a través de Ucrania, asegurando así el abastecimiento de este país en cualquier circunstancia, aun cuando no cubra sus adeudos., lo que ha planteado un conflicto de intereses con Bulgaria, Rumania, Hungría y Austria, países miembros de la UE, por los que pasaría el gasoducto.

Europa no tiene una alternativa viable a corto plazo para el gas ruso. El proyecto del gasoducto Nabucco, que tendría a Azerbaijan como su principal fuente se plantea como un fuerte competidor de South Stream y aunque la multiplicidad de inversionistas ha dificultado la coordinación de sus intereses, la crisis de Ucrania ha replanteado la aceleración de su construcción. Nabucco no significa que Rusia vaya a quedar fuera del mercado de gas de Europa, dado el incremento en el consumo que en 2006 se calculaba en 80% para el año 2030. (19) El  consumo total de gas de Europa en 2012 fue de 462 mil millones de metros cúbicos (BCM), de los cuales se importaron de Rusia 124.7 BCM, o sea el 27%. (20). Eurogas calculaba en 2013 in incremento de 70.6% en la demanda de gas de Europa para 2035(21), o sea 785 BCM.

 

Mapa de South Stream por Gazprom

South Stream

Mapa proyecto gasoducto Nabuco

Nabucco

Al interior de Ucrania

El desenlace de este vasto y complejo ajedrez internacional de múltiples tableros sólo podrá resolverse en el tablero interior de Ucrania. Los improvisados dirigentes de facto y los imprudentes parlamentarios tienen una responsabilidad que rebasa su escasa competencia política. El desafortunado intento de la Rada de eliminar el idioma ruso como segunda lengua oficial fue el detonante  de una protesta  del este y sur que se venía gestando desde principios de la primera década del siglo  y el fundamento ostensible de su demanda de federalización que, en otro ingenuo o provocador acto político, el primer ministro Arsenyi Yatsenuk recogió para enviarla al estudio de una comisión legislativa que deberá rendir sus conclusiones en una fecha lejana del mes de octubre, en violación de las obligaciones asumidas en el acuerdo de las cuatro potencias del 17 de abril (22).

El acuerdo alcanzado el 17 de abril en Ginebra sólo abrió un compás de espera, pero del cual ninguna parte esperaba mucho de la otra. En algún momento, Rusia parecía inclinada a ejercer presión militar con el emplazamiento masivo de tropas en la frontera y la acción de ucranianos ruso parlantes armados en el este y el sur con el propósito forzar la cancelación de las elecciones y la negociación con los alzados, pero ante la perspectiva  de un escalamiento militar y económico de la UE y Estados Unidos, optó por desmarcarse de los independentistas y  de establecer contactos directos con Petro Porodowski, quien se perfilaba como el ganador en las elecciones. Pero el gobierno de facto, de común acuerdo con el presidente electo, recrudeció la ofensiva militar contra los alzados alejando las posibilidades de un fin de la represión militar.

Todo parece apuntar a que Estados Unidos, sigue induciendo a un complaciente gobierno ucraniano a una provocación con el recrudecimiento de las acciones militares en el este, pero Rusia no ha dado muestras de caer en ella.  La crisis en el oriente del país ha llegado a un punto en el que Ucrania difícilmente puede volver a ser un país unido y que pasarán muchos años antes que                tenga una cierta estabilidad, lo que debería alejar las posibilidades de ingresar a la Unión Europea o a la OTAN.

El conflicto no tiene una solución a mediano plazo. Todo indica que el país se hundirá en una guerra civil de baja intensidad alimentada desde fuera a la manera de los conflictos en los países subdesarrollados durante la Guerra Fría, con el agravante de importantes grupos nazis incorporados a las fuerzas armadas ucranianas y de milicias privadas fuertemente armadas, que son vistos con preocupación en Europa. Ejemplo de ello son el partido nazi Sector Derecha y la milicia organizada por el billonario gobernador de Dnipropretovsk, Igor Kolomoyskyi.

Tenemos pues un conflicto geopolítico para definir esferas de influencia que tiene reverberaciones en múltiples sectores de la política y la economía. Para Rusia se trata de una cuestión de seguridad y dignidad nacionales y de un área crítica de su economía.  Para Estados Unidos es un conflicto que pone en duda no sólo hegemonía sobre Europa sino su preeminencia mundial. Estados Unidos no puede mantener ésta sin aliados con los que comparte intereses y poder regional. Pero éste último conduce en ocasiones al desarrollo de intereses divergentes y, en consecuencia a una disminución de la influencia en esa área. En Europa, se observa una diferencia en los intereses de seguridad de los antiguos satélites soviéticos en Europa oriental y los países militarmente importantes del occidente. Los primeros han sido más proclives a la demostración de fuerza militar por parte de la OTAN, en lo que han coincidido con un Estados Unidos que tiene acotados sus recursos de presión económica y financiera sobre Rusia. Los países europeos occidentales, por su parte, se han inclinado más a la protección de sus intereses nacionales de seguridad y económicos que a una política de brinkmanship alentada por Estados Unidos, los que no ocultan su irritación ante una Francia desafiante que sigue adelante con su venta de portaviones a Rusia o una Alemania que ha adoptado últimamente una actitud menos protagónica en el conflicto de Ucrania.

Para Estados Unidos, el teatro europeo se ha complicado en el Lejano Oriente con una China que ha dado impulso a su proyección naval en el Pacífico y, en el Medio Oriente, con unos aliados como Arabia Saudita y Qatar que han desarrollado intereses en el Golfo Pérsico diferentes y hasta antagónicos a los de Estados Unidos.

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(1)“Encircling Russia with US bases” by Stephen Lendman, The World, 30 May, 2011.

 (2) Idem

 (3)Carta de V.Putin sobre la entrega de gas a Europa, en México Internacional 17 de abril de 2014, reproducido de la página web del Presidente de Rusia.

 (4)“Secret cable reveals Russia warned in 2008 meddling in Ukraine could split country”, RIA Novosti, 13 May 2014.

 (5)Dirigentes políticos, politólogos y comentaristas califican a las “esferas de influencia” de concepto arcaico que no tiene vigencia en el estadio actual de las relaciones internacionales. Pero llámesele como se le llame, la pretensión de Estados Unidos y de la Unión Europea para atraer a Ucrania constituye la ampliación de su área o esfera de influencia o línea roja en detrimento de Rusia.

 (6)Véanse Macdonogh, Giles. After the Reich: The Brutal History of Allied Occupation, Basic Books, New York, 2007; Lowe, Keith. Savage Continent: Europe in the Aftermath of World War II, St.Martin’s Press, New York, 2012.

 (7)”Is Germany a nation of Russia’s apologists?”, Der Spiegel On Line, 2 April 2014; “Merkel seeks to navigate Germany’s complex relations with Russia”, Financial Times, 1 May, 2014; “How Western is Germany? Russia crisis spur identity conflict”, Christiane  Hoffman. México Internacional, 10 de abril de  2014, reproducido de Der Spiegel OnLine.

 (8)”CIA Director’s trip to Kiev was a warning to Putin”, Leslie Gelb, New York Times, 17 April,2014.

 (9)”CIA, FBI agents advising Ukrainian government, Reuters, 4 May, 2012.

 (10) “Why EU sanctions are a bluff?, México Internacional, 12 de mayo de 2014, reproducido de Der Spiegel OnLine; “Las dificultades de las empresas alemanas con las sanciones contra Rusia”, México Internacional, 9 de mayo de 2014, reproducido de Der Spiegel OnLine; EU puts third round sanctions against Russia on pause, RT, 28  May.2014.

 (11)” ‘Big Oil’ Production decline”, Richard Swann, Platts, 14 February 2014.

 (12) “Rosneft and Exxon Mobile approve 4 Artic Proposals” en YahooNews 5 May, 2014.

(13) “US lawmakers urge France to sell Mistral warships to NATO, not Russia RT, 30 May, 2014.

 (14)Carta de V.Putin sobre la entrega de gas a Europa, en México Internacional 17 de abril de 2014, reproducido de la página web del Presidente de Rusia.

 (15)Carta de 15-V-14 del Presidente de Rusia a los dirigentes de países europeos importadores de gas de Rusia, en México Internacional, 16 de mayo de 2014, reproducido de la página web del Presidente de Rusia.

 (16)“‘No more delays’: Gazprom CEO sets hard deadline for Ukraine gas payment’”,RT, 12 June 2014.

 (17) “Russia’s South Stream gas pipeline to Europe divides EU”, Financial Times, 17 May, 2014.

 (18)“Face aux critiques occidentals, la Bulgarie gèle la consctruction du gasoduc South Stream”Le Monde, 8 Juin 2014;South Stream gas project irreversible – Bulgaria’s Energy Minister RT, 9 June, 2014

 (19)Europe’s gas import dependence to grow to 80% by 2030-Netherlands RIA Novosti, 5 June3, 2006

 (20) Eurogas Press Realease Brussels, 18 March, 2014

 (21) Long-term Outlook for gas to 2035. Eurogas. Brussels, October 2013.

 (22) Acuerdo sobre Ucrania del 17 de abril de 2014, entre      Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea, en México Internacional, 24 de abril de 2014.

        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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