Como muchos mexicanos, he visto con gran inquietud el escalamiento de la tensión con un país muy lejano y que ningún mal nos ha hecho. Como muchos otros mexicanos también he intentado explicar el motivo de la animosidad del gobierno de México contra Venezuela. El gobierno de ese país ha reaccionado a una larga campaña diplomática en la OEA encabezada por el de México y ambos han caído en un indeseable intercambio de recriminaciones. Un elemental oficio diplomático ha estado ausente. Para los mexicanos, la  búsqueda de explicaciones plausibles es del todo infructuosa porque el gobierno nos ofrece sólo hechos, pero sin argumentos que los expliquen y mucho menos que los justifiquen. ¿Es por la Democracia? ¿por los Derechos Humanos? ¿es por la carambola interna? ¿es por el TLC? ¿Es por la sucesión presidencial? ¿es un conflicto ideológico?  Porque no se puede tirar a la basura, así como así, más de ciento cincuenta años de una línea diplomática que ha servido bien a México. Los mexicanos nos merecemos una explicación. ¿Por qué?

Francisco Correa Villalobos, Embajador de México en retiro

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