ÁFRICA: RETOS DE SEGURIDAD

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

UNAM

19 de abril de 2018

Embajador Francisco Correa Villalobos

 

México se inscribió en el destino de África desde 1936, cuando fue el único país en condenar la invasión de Etiopía por las fuerzas fascistas de Mussolini y, luego, cuando desempeñó un papel muy relevante en el proceso de descolonización de Naciones Unidas que condujo al surgimiento de los ahora 54 países africanos.

Este panel es muy oportuno porque, pese a lo anterior, contribuye a poner a África en el campo visual de un país que lo ha prácticamente ignorado desde hace cerca de sesenta años. Una demostración de lo anterior es el número de embajadas que tiene México en los países del continente africano, comparado con otros países latinoamericanos de desarrollo similar. Así, mientras Brasil tiene 36 embajadas y dos consulados generales en ese continente. Cuba tiene 30 embajadas, Venezuela y Chile tienen 18 cada una, Argentina tiene 11. México tiene 7. Colombia y Ecuador 6 cada uno, Perú 5 y Bolivia 1.

Los países africanos fueron marcados desde su nacimiento por la competencia entre las grandes potencias. Por definición el anticolonialismo era antioccidental y los países coloniales inscribieron la lucha en el gran juego de la Guerra Fría como justificación de su sangrienta represión. Las guerras de liberación de Argelia, Kenia, Congo, Angola, Mozambique, Zimbabue, Namibia, fueron tal vez las más cruentas, pero ningún país dejó de dar una cuota de sangre por su liberación.

Concentrada en el saqueo, la colonia dejó a los países africanos con un gigantesco déficit de educación, salud y capacitación que, una vez llegada la independencia, los puso a merced de un coloniaje económico, político y militar que se extiende hasta nuestros días.

La imbricación de la competencia entre la Unión Soviética, Estados Unidos, sus respectivos satélites, la resistencia de los gobiernos racistas de Sudáfrica y Rhodesia, los movimientos de liberación nacional y la proyección de Cuba en el continente, marcaron los años setentas y ochentas con sangrientas guerras en al África Oriental y Septentrional. La inestabilidad de la mayoría de los gobiernos era la regla.

La llamada guerra contra el terrorismo iniciada después por Estados Unidos, un eufemismo para justificar la proyección de poder sobre todo el mundo, pero especialmente sobre gobiernos pusilánimes, y la agresión contra Libia tuvo como consecuencia un efecto multiplicador sobre la seguridad de los países del Sahel.

En mi opinión hay tres problemas fundamentales a los que se enfrentan los países africanos en cuestiones de seguridad, que inciden negativamente en sus esfuerzos de desarrollo:

1.- Los conflictos interétnicos. No hay país africano que no padezca de esta problemática, resultado de las fronteras heredadas de la colonia y su imbricación con intereses de inversionistas extranjeros, sobre todo en el área de la minería.

2.- Los movimientos islamistas radicales en la zona del Sahel-Magreb y en otros países del continente.

3.- La competencia entre varias grandes potencias por la influencia política y militar en  el continente

En relación con los dos últimos puntos, hay que tener presente que hoy los intereses externos predominantes en la zona son : Estados Unidos,  Francia y. por extensión, la OTAN y la UE, China, India y Japón.

Como se sabe, Estados Unidos creó en 2008 un comando militar general para África, el AFRICOM , el cual en pocos años ha establecido no menos de 46 bases militares en el continente, de mayor o menor planeada durabilidad además de la base gigantesca en Djibouti, Camp Lemonnier. La mayor parte del resto de las bases albergan fuerzas especiales de operación (SOF) de no menos de 200 hombres que tienen una gran movilidad transfronteriza y algunas son bases de drones. El autor de esas investigaciones calcula que el total de hombres altamente especializados asciende a 1700 repartidos en esas 46 bases. El Pentágono no da cifras uniformes sobre el número de efectivos en África.

La nomenclatura del Pentágono oculta el número de bases reconociendo sólo una base militar, la de Djibouti, mientras que las otras las clasifica como Forward Operation Sites (FOS), Cooperative Security Locations (CSL) y Contingency Locations (CL), según su tamaño y durabilidad prevista,

En un informe obtenido mediante la Freedom of Information Act, el general Donald Balduc, comandante del Special Operation Command Africa (SOCAF) describió las tareas de la siguiente manera:

“Africa’s challenges could create a threat that surpasses the threat that the United States currently faces from conflicts in Afghanistan, Iraq, and Syria.”

Y resumió sus objetivos así:

….”ever-expanding illicit networks, terrorist safe havens, attempts to subvert government authority, a steady  stream of new recruits and resources.”

Es decir, que las tropas norteamericanas son esenciales para la estabilidad de los gobiernos en los países que operan, incluyendo la represión de movimientos de origen étnico, además, por supuesto, de negar una base estatal a grupos djihadistas. Una base militar en Níger, compartida con soldados estadunidenses, servía de centro de tortura de miembros de una etnia o tribu de oposición al gobierno.

Francia, por su parte, deriva su inserción militar en la  zona del Sahel al menos en tres circunstancias: primero que las organizaciones extremistas puedan establecer una base estatal en el Sahel y/o el Magreb que facilite la comisión de actos violento por sí o mediante vínculos con segmentos de la enorme población de origen saheliano o Magrebino en Francia,  segundo, la seguridad de su principal fuente de uranio en Níger para alimentar sus plantas nucleares que proveen el 78% del total de  la energía eléctrica que consume Francia, y tercero su proyección de poder en sus antiguas colonias como apuntalamiento de su disminuída categoría como potencia mundial.

Como se sabe, hasta 2012 Mali era un país bastante estable, a excepción de un área en el despoblado y desértico norte, de ausencia de Estado, contrabando, tráfico de drogas y de personas, así como de un antiguo descontento entre las tribus de Touaregs que reclamaban mayor autonomía. La caída de Ghadaffi en Libia, donde un buen número de Touaregs formaban parte de sus fuerzas armadas, desplazó a muchos de éstos a sus tierras de origen y a la radicalización de sus demandas, que crecieron para exigir la creación un estado llamado Azawad. El levantamiento atrajo de grupos de radicales islamistas que lograron importantes avances, el control de poblaciones a las que sometieron a un estricto régimen y la marginación de los grupos de Touaregs en las operaciones militares.

El descontento de las tropas por la mala conducción de los operativos, dio lugar a que uno de cuyos oficiales, entrenado por Estado Unidos, pero no dirigido por éstos, diera un golpe de Estado con efectos desastrosos, pues los islamistas estuvieron a punto de tomar Bamako. El pánico cundió en París y rápido se armó la Operación Serval que logró replegar a los islamistas quienes se dispersaron en el desierto. En acciones conjuntas de la Unión Africana y Naciones Unidas se crea la MINUSMA, una operación de mantenimiento de la paz destinada a restaurar la autoridad estatal y realizar obras sociales en el norte de Mali, pero no para combatir a los remanentes de los grupos islamistas, que reanudaron los ataques y realizaron algunos avances. Francia lanza entonces la Operación Barkhane para combatirlos con una fuerza de 4000 hombres, con base en Chad y una importante estructura logística y de movilidad.

El movimiento de los djihdistas por todo el Sahel a través de fronteras en el desierto llevó al diseño de una nueva estrategia llamada Fuerza Conjunta G5 Sahel que involucra a los cinco países de la zona, Mauritania, Mali, Burkina Fasso, Niger y Chad, conjuntamente con Francia para integrar una fuerza de 5,000 soldados con capacidad para desplazarse través de las fronteras, que sumados a los de MINUSMA y Barkhane dan un total de 19,000 efectivos.

A estos hay que agregar dos misiones de entrenamiento y una de capacitación de la UE en Níger. Estados Unidos tiene una operación de entrenamiento llamada Operation Enduring Freedom Trans-Sahara, dos bases de drones en Níger y Burkina Fasso y el emplazamiento de aproximadamente 1000 efectivos de las Special Operation Forces en varias bases de los Estados Unidos en los países de la cuenca del Lago Chad, o sean Nigeria, Chad, Camerún y Níger. El nivel de coordinación entre todas estas operaciones es muy pobre y sus objetivos son principalmente militares, por lo que los riesgos de afectación a la población civil son enormes y tiende a desplazarla en grandes números aumentando la carga a gobiernos de países que se encuentran entre los más pobres del mundo y, por ende, crece el riesgo de inestabilidad permanente. A esto hay que agregar que un buen número de antiguos djihadistas, desplazados de Irak y Siria están convergiendo en el Sahel, para engrosar las filas de los grupos de Al-Qaeda del Maghreb.

La vasta presencia militar norteamericana y francesa en África contrasta con la predominante, pero no exclusiva, proyección de poder de China, basada en una cuantiosísima inversión en infraestructura y desarrollo industrial, a un nivel que, en dos décadas, China se ha convertido en el más importante socio comercial, de inversión y de ayuda en todo el continente.  Y digo predominante porque hace unos meses China inauguró una base naval en Djibouti, un primer paso en su presencia militar en  el continente.

Según datos del McKinsey Report el comercio entre China y África ha crecido en los últimos 15 años a un ritmo de 20% anual y la inversión en infraestructura en un 40% al año.

En 2015, el comercio total de mercancías entre China y África era de 188 mil millones dólares, tres veces más grande que el comercio total combinado de India, Francia y Estados Unidos, los siguientes tres socios comerciales más importantes. En ese mismo año el financiamiento para infraestructura fue de 21 mil millones de dólares. Tres veces más importante que la inversión total combinada en ese rubro de Francia, Japón, Alemania e India.

El número de empresas privadas chinas en África se calcula en 10,000, la mayoría dedicada a satisfacer el creciente mercado interno más que las exportaciones.

La impresionante penetración económica y financiera de China en África y su base naval en Djibouti, la última “perla” de su collar de alianzas militares con Bangladesh, Myanmar y Sri Lanka, movió a India y Japón, dos grandes competidores estratégicos de China en Asia, a lanzar un gran esquema llamado Corredor de Crecimiento Asia África, destinado a servir de marco para promover el comercio, la inversión en proyectos de infraestructura, capacitación y conectividad institucional. Pero el objetivo va más allá de los aspectos económicos. Un estudio de Centro de Estudios Estratégicos Internacionales destaca que el autor de golpe contra Mugabe consultó con el gobierno de China antes de proceder con el golpe y que  y Japón tienen la intención de contener la influencia de China en África.

Estos cinco actores internacionales tienen intereses estratégicos divergentes y contradictorios muy importantes en otras regiones. Un claro ejemplo de ello es el conflicto en el Mar del Sur de China entre Estados Unidos y China, un conflicto que involucra el control del Océano Pacífico; el antiguo diferendo fronterizo entre China e India, así como la virtual alianza militar entre Pakistán y China y el conflicto territorial entre Pakistán e India.  Japón y China no han superado los traumas de la Segunda Guerra Mundial y viven una difícil relación desde hace decenios, complicado con el desarrollo de armas nucleares por Corea del Norte, un estado estrechamente asociado a los intereses de seguridad de China.

La presencia militar y la penetración económica pueden fácilmente derivar en el control político de un Estado o, cuando menos, en una influencia importante. Un agravamiento en cualquiera de las situaciones que se han mencionado, puede tener múltiples implicaciones de seguridad en cualquier Estado africano en donde se encuentren estos actores internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios