SIRIA: DESESTABILIZACION MULTILATERAL

 

La guerra de Siria, que tiene su origen lejano y directo en el desmembramiento del Imperio Otomano y en la concomitante irrupción del coloniaje europeo en el Medio Oriente hace cien años, es uno de los más devastadores conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. De ser uno de los países más prósperos y estables, aunque autoritario, de toda la región, en pocos años fue pretendidamente empujado al nivel deseado por sus enemigos con el que la antigua Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, amenazaba a sus enemigos: “enviarlos a la edad de piedra.”

¡Cómo se originó esta guerra? Cuál era  la situación interna de Siria en 2011, el  medio  político-militar en la región, los intereses de los principales actores políticos en el Medio Oriente?

 

 

DOS HECHOS DETERMINANTES: REVOLUCION IRANI E INVASION IRAK

REVOLUCION IRANI 1979.

Mohammed Reza Pahlevi, último de una serie de monarcas del milenario imperio Persa, fue impuesto por Gran Breteña en 1941 al deponer ésta, junto con la URSS, a su padre. Ambos soberanos siguieron una estricta política de occidentalización que enajenó a grandes segmentos de población y a la shiíta élite religiosa.

La caída del Sha y la ascensión del Ayatollah Khomeini. La revolución tuvo un enorme impacto entre las masas musulmanas -tanto sunnitas como shihítas- del Medio Oriente, por su oposición a Estados Unidos e Israel.

Debe recordarse que, poco después del triunfo de la revolución, se invade la embajada de Estados Unidos en Teherán, se toman unos diplomáticos norteamericanos como rehenes y se reconstruyen documentos secretos que habían sido triturados. 

Ello motivó un encolerizado sentimiento anti-iraní en todo Estados Unidos que persiste hasta la fecha y una  profunda reacción de Arabia Saudita, motivada por el interés de mantener la estabilidad de la provincia oriental que bordea el Golfo Pérsico, donde se asienta  una población mayoritaria shiíta y se encuentran los  principales yacimientos petroleros de Arabia Saudita, con una  muy amplia difusión de la doctrina sunnita del wahabismo, desde Malasia hasta Europa, mediante la impresión de millones de ejemplares del Corán, la construcción de mezquitas, la capacitación de millares de imams, la construcción de escuelas religiosas y el otorgamiento de créditos sin usura,  es decir, sin intereses, a comerciantes y empresarios de todo el mundo musulmán en acuerdos de participación muy ventajosa en las utilidades.

En pocos años, este ambicioso programa religioso-político-económico de alcance mundial había conferido a Arabia Saudita una enorme influencia en todo el mundo musulmán y contenido la que Irán había adquirido con la revolución de lo ayatollas.

La revolución iraní planteó pues una profunda y larga confrontación política religiosa entre Arabia Saudita y Estados Uniodos, por un parte, e Irán por la otra.

         

INVASIÓN DE IRAK POR ESTADOS UNIDOS 2003.

Desastre estratégico.

Papel de Irak en Medio Oriente:

          Era el país árabe militarmente más importante en Medio Oriente.

          Equilibrador ante Irán. Guerra contra Irán (1980-1988)

No representaba amenaza militar directa para Israel (Siria y Jordania obstáculos para paso tropas iraquies), pero sí para Egipto, países Golfo,  Arabia Saudita, Jordania, Kuwait, los Emiratos  Árabes Unidos, Bahrein, Qatar y Omán.  

 

 Objetivo de la invasión:

Eliminar una fuente de desestablización de las monarquías de la península y el Golfo y, eventualmente,  crear un primer Estado democrático que sirviera de ejemplo y base para promover selectivamente la  democratización de algunos países del Medio Oriente.

 

Efectos

Fortalecimiento Shiítas en Irak.

Activismo Iraní en Líbano, temas Palestina, Yemen.

A.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Fortalecimiento Shiítas en Irak.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Activismo Iraní en Líbano, temas Palestina, Yemen.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Creación Gobierno Regional Kurdo en zona rica en hidrocarburos en norte Irak. Cooptación por Turquía comprando petróleo kurdo.

Activismo de Erdogan para llenar vacío creado por caída Sadam Hussein adoptando posiciones independientes de EU, incentivadas por hostilidad  de EUA a la Hermandad Musulmana, afín al partido de Erdogan

Énfasis al sectarismo sunnita-shiíta impulsado por Arabia Saudita para minar influencia Irán.

Surgimiento de Al-Qaeda Irak y posterior desmembramiento en  ISIL y Jabhat al-Nusra.

Prolongado conflicto armado en Irak, aunado a larga guerra en Afganistán donde 5000 soldados de EUA muertos y más de 45 mil heridos y mutilados provoca hartazgo en opinión pública norteamericana ante caso Irak.

Elección de Obama marca cambio en política hacia Medio Oriente:

No más promoción de democracia en el Medio Oriente.

Anuncio del retiro de tropas de Irak y disminución gradual de éstas.

Reticencia a involucrarse directamente con tropas en Siria.

Manejo de conflicto en Siria de manera ambivalente, facilitando la creación de una base estatal de ISIS en Raqqa, con fin minar gobierno de Al-Assad pero manteniendo objetivo de evitar que pueda llegar a controlar el país, mediante ataques selectivos,  creando grupos de djijadistas opuestos y bloqueando posibilidad que Rusia ataque directamente a ISIS y lo elimine como fuerza militar.

 

¿CÓMO SE INICIA EL PROBLEMA DE SIRIA?

 

Entorno regional.  La “Primavera árabe”.

          Túnes: 17 diciembre 2010. 14 de enero 2011 cae Zine al-Abidine Ben Ali, después de 24 años en el poder.

          Argelia: 29 diciembre 2010.

          Jordania: 14 de enero 2011

          Omán: 17 enero 2011.

          Egipto: 27 de enero 2011. El 10 de febrero de 2011 cae Hosni Mubarak, después de 30 años en el poder.

          Sudán: 30 de enero 2011.

          Irak: 12 de febrero 2011.

          Bahrein: 14 de febrero 2011. Disturbios de la comunidad shiíta (75% de la población) es aplastada por una invasión saudí y emiráti.

          Libia: 17 de febrero 2011. Cae y muere Muhammar Gadaffi  en  octubre de 2011  mediante un cruento conflicto armado e intervención de países occidentales y de Qatar que hunde al país en un largo caos político y económico.

          Kuwait: 19 de febrero 2011.

          Marruecos: 20 de febrero 2011.

          Arabia Saudita: 11 de marzo 2011.

A principios de marzo, unos adolescentes en Deera, al sur de Siria, escribieron en graffiti: “doctor, usted sigue” y “abajo el régimen”. Arresto y tortura. Familiares protestan. Represión violenta. Más protestas. Represión violenta. Muertos. Más protestas…

Para mediados de julio, según un informe de Naciones Unidas, el número de muertos ascendía a 1900, y las protestas no disminuían. El Gobierno de Assad sostenía que las protestas eran inspiradas por el extranjero y realizadas por djijadistas, al tiempo que se realizaban manifestaciones masivas en apoyo del gobierno.

Aquí conviene destacar que desde Haffez al Assad, el gobierno había adoptado un complejo sistema de premios y apoyos económicos y de proyectos de infraestructura basados en criterios comunitarios y tribales y de colocación en puestos de la abultada burocracia socialista de líderes tribales y comunitarios, subsidios al campo, electrificación total del país, infraestructura de riego, hospitales, etc.

Buena parte de ese sistema fue desmantelada por Bashar al-Assad en un programa de modernización capitalista que eliminó subsidios al campo, incrementó el precio de la gasolina y favoreció a la clase media con la privatización de grandes sectores de la economía, en beneficio de su familia y grupos de empresarios privados que quedaron ligados a la suerte del gobierno, programa en el cual la clase media se vio altamente favorecida.

Las protestas tenían una fuerte connotación de clase, en la que participaban muy pocos jóvenes de clase media. Hay que tener presente que Deera se había convertido en un punto de concentración de campesinos empobrecidos por las reformas de al-Assad y por una larga sequía

 REACCIONES INTERNACIONALES.

Las primeras reacciones fueron de los vecinos inmediatos de Siria: Arabia Saudita, Turquía un improbable actor internacional, muy ambicioso, activo y rico: Qatar, que desde las primeras semanas, mediante un acuerdo con Arabia Saudita, asumió un papel de  primer orden en el envío de armas a través de Turquía y después por Jordania y el norte de Líbano, a los manifestantes, a quienes la prensa occidental atribuía haberse apoderado de arsenales del  gobierno. 

Arabia Saudita aconsejó enérgicamente a Al-Assad una disminución de la represión que todo mundo veía como un factor decisivo del ascendente clamor popular.

Su interés era doble: contener la extensión de la Primavera Árabe, a la que veía como una amenaza para la estabilidad de su régimen tribal y absolutista y como un activo de Irán para fortalecer su influencia en la región, particularmente en Líbano, un estado donde se había planteado una competencia entre ambas naciones. 

Pese a haber heredado un eficaz y complejo sistema de seguridad interior, a pruebas de golpes de estado, consistente en quince diferentes cuerpos de seguridad en el que todos vigilaban a la población y a unos y otros, la resistencia o la testarudez de al Assad le impedían aprovechar la ausencia de dirección de las protestas para dividir y aislar las mismas.

 Turquía tenía varios intereses . Uno de ellos era la posibilidad de que el debilitamiento del gobierno de al-Assad favoreciera al movimiento separatista kurdo, al PKK y a los sectores armados el YPG,  que pretendían aprovechar la dinámica de la creación de un Gobierno Autónomo Kurdo en el norte de Irak para impulsar su propio movimiento, a pesar de que el dirigente kurdo-iraquí, Barzani, se había desvinculado de los kurdos sirios y turcos y había concluido acuerdos de venta de  petróleo a Turquía.

Por otro lado, Turquía percibía en la Primavera Árabe la posibilidad de que gobiernos islamistas moderados, como su AKP, ascendieran al poder y expandieran el área de influencia turca. Así, vio en el predicamento de al-Assad la posibilidad de introducir a la Hermandad Musulmana, fuerte y sangrientamente reprimida por al-Assad padre, como un posible socio de gobierno para apuntalar al régimen. Aceptarlas hubiese sido el comienzo del fin del gobierno de al-Assad.

Las gestiones de Erdogan eran lo que se llama un non-starter, como esos coches que tienen una falla y no llegan nunca a encender.

Gestiones similares hizo Qatar desde un prinicipio, edulcoradas con ofertas de millonarias de ayudas económicas. Debe recordarse que desde las primeras semanas del conflicto, Qatar asumió una actitud activista en Siria con numerosos e incesantes viajes del hijo del Emir Hammad a Damasco y con un incipiente trajinar de armas para los levantados.

Después de un ostensible interés en gestiones de moderación ante al-Assad, Erdogan dio un cambio brusco a favor de su caída dejando de ocultar el paso a través de Turquía armas y pertrecho no letales, así como de grupos de djihadistas de todo el mundo musulmán -que respondían al fatwa de al-Zahuahiri,  segundo de Bin Laden, llamando al djihad contra al-Assad- a los que facilitó su enfrentamiento con las milicias kurdas que habían hecho algunos importantes avances en Siria.

REACCION OCCIDENTAL.

La reacción occidental fue tardía, moderada e incrementalista. No debe descartarse que la saturación política creada por la Primavera Árabe tuviera cierta influencia en esta actitud, si se tiene en cuenta que la cuestión de Libia no estuvo resuelta militarmente hasta octubre.

A fines de abril. Estados Unidos impuso algunas llamadas “sanciones”, que más bien deberían llamarse medidas de presión económica y financieras, mientras la Unión Europea hizo lo propio en mayo. El 18 de agosto, es decir, seis meses después de iniciado el levantamiento popular, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia Alemania y Canadá, emitieron un comunicado pidiendo la salida de Assad.

Como dijimos arriba, Estados Unidos, presionado por   pérdidas y estancamiento de la larga guerra en Afganistán y el escalamiento de las pérdidas militares y políticas en Irak, habían forzado a Obama a un cierto repliegue en el involucramiento norteamericano en el Medio Oriente y en Siria en particular.

Dicho repliegue estaba altamente calificado: estaba limitado al emplazamiento masivo de tropas terrestres, pero no al empleo de la fuerza aérea y naval, y al ejercicio de presiones políticas y económicas, a la operación de sus servicios de inteligencia y desestablización clandestina  y a la utilización interpósita de fuerzas irregulares para promover  sus intereses en la zona.

El comunicado de agosto pidiendo la salida de al-Assad fue tomado como el preludio a una intervención norteamericana en Siria y motivó el escalamiento de las expectativas de los alzados sirios y de Arabia Saudita y Qatar de que se acercaba una invasión norteamericana.

Estados Unidos subió de tono sus denuncias verbales, lo que algunos comentaristas percibieron como el empleo del mismo esquema depresión empleado contra Mubarak, cuando no se contaba en Siria con el mismo poder de ascendencia política y financiera que en Egipto.

El 18 de agosto, Obama insistió en su presión verbal, reiterando la necesidad de que al Assad se hiciera a un lado, un llamado de nuevo por Alemania y Francia.  

La guerra verbal, como dijimos, nutrió grandes expectativas en los adversarios de al-Assad en la región, particularmente, Turquía, Arabia Saudita y Qatar,  quienes siguieon adelante en la promoción de sus intereses: Turquía facilitando el paso de números cada vez más grandes de djihadistas por su territorio, de Arabia Saudita y Qatar en la promoción de diferentes grupos, en ocasiones de lealtades contradictorias a los intereses de uno u otro, pero unidos en en el objetivo de tirar a al-Assad.

 RUSIA Y CHINA 

Con un sangriento historial de levantamiento islamista armado en Chechenia, Rusia ha visto los regímenes laicos del Medio Oriente más confiables que los aristocratizantes y sectarios regímenes de la península y del Golfo. Adicionalmente, Siria es el anfitrión de la única base naval rusa en el Mediterráneo. Como país prácticamente sin costas tibias y con Istambul como su única salida al Mediterráneo, una base en el mismo adquiere una importancia militar de primer orden.

Rusia asumió desde el principio una actitud de defensa del gobierno de al-Assad bloqueando todo intento de condena a la represión contra el levantamiento, sin por ello dejar entrever un apoyo militar, como después se manifestó.

Una victoria de los opositores de al-Assad implicaba un profundo cambio estratégico en todo el Medio Oriente favorable a los intereses de Estados Unidos, que hubiera significado el enclaustramiento absoluto de Rusia

CHINA. Sin intereses específicos en la región, China se opuso y bloqueó todo intento en el Consejo de Seguridad de cualquier resolución que implicara un juicio de condena sobre el manejo interno de la crisis por el gobierno Sirio. Sus intereses eran y son genéricos: el respeto absoluto a la prohibición de cualquier tipo de intervención de la organización en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, (art.2/7 de la Carta de Naciones Unidas). Entre esos asuntos deben incluirse, para China, los que se refieren a Taiwan o los derechos humanos

En Naciones Unidas, donde se ventilan asuntos y problemas de toda índole, es necesario ser muy cuidadoso de tener en cuenta todos los intereses – y subrayo, todos los intereses- del Estado que se representa, a fin de no abrir flancos que puedan ser invocados después por algún adversario para debilitar o anular una argumentación en cualquier otra negociación. En el caso de China hay adicionalmente, desde luego, el interés político de golpear a un adversario

   LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE LA OPOSICION SIRIA

El levantamiento sirio fue un movimiento espontáneo, disperso sin dirección central, que se benefició de la deserción individual y esporádica de algunos miembros de las fuerzas armadas. Esto es un indicio del sistema a prueba de golpes de estado heredado y fortalecido por al-Assad- En efecto, la casi totalidad de los altos, medios y bajos mandos de las fuerzas  armadas se pusieron en manos de miembros de la secta Alawita, a la que pertenece la familia de al-Assad. Adicionalmente, los cuerpos mejor equipados de las Fueras Árabes Sirias están integrados en su totalidad por miembros de esta secta.

Esto nos permite entender por qué nunca se produjo la deserción de contingentes militares íntegros a los movimientos de protesta.

La prolongación de las protestas y desplantes retóricos de los países occidentales, abrieron espacios a los contactos y organización de antiguos políticos exilados y desplazados para subirse a la ola y tratar de encabezar y orientar el disperso movimiento.

La impresión predominante entre los alzados y en las capitales de los países vecinos y occidentales, era que al-Assad caería en cualquier momento y era necesario aglutinar a los grupos dispersos en una organización que decantara o sirviera de plataforma de lanzamiento de figuras que pudieran encabezar un futuro gobierno.

El Departamento de Estado de Estados Unidos sirvió de catalizador y organizador de los innumerables intereses políticos que desataron los levantamientos. Sin embargo, los intentos para crear un Consejo Nacional Sirio y después un Consejo de la oposición Siria, fueron un fracaso total. Casi ninguno de los antiguos o recientes políticos opositores tenía contacto con los numerosos Comités de Lucha Locales que se crearon espontáneamente sobre bases vecinales o tribales. Como subrayó Hillary Clinton, algunos de esos políticos  tenían 20, 30 o hasta 40 años de haber sido expulsados de Siria por el padre de al-Assdad o, en el mejor de los casos, se trataba de grupos que como la Hermandad Musulmama, provocaban inmediato rechazo en otros aspirantes a formar parte de cualquiera de los Consejos, sin contar la generalizada paranoia que impedía llegar cualquier acuerdo.

Por lo demás, acomodar a tantos grupos e individuos disímbolos  determinaron la creación de asambleas de una membrecía descomunal que impedían la adopción de decisiones.

Paulatinamente, estas organizaciones fueron perdiendo relevancia ante el aumento de la actividades militares y el ascenso de grupos con mejor financiamiento y apoyo directo externo.

 

 FINANCIAMIENTO EXTERNO.

Había tres grandes proveedores de armas y financiamiento: Qatar, Turquía y Arabia Saudita.

Qatar es un país con una pequeñísima población: 350 mil qataris, una población extranjeras de aproximadamente 3 millones de individuos, una enorme riqueza petrolera y gasera de yacimientos que comparte con Irán, una enorme base aérea norteamericana, importantes fuerzas armadas entrenadas por Gran Bretaña, dotadas de armamento francés y una familia gobernante muy inclinada a proyectar su poder  en otro países de la región o incluso fuera de ella.

En la Argelia de los años noventa era un secreto a voces que Qatar era la fuente de financiamiento del Frente Islámico de Salvación, el FIS, y del Grupo Islamista Armado, el GIA. unas organizaciones que sembraron el terror en Argelia, cuyos miembros se retiraron a disfrutar el saqueo a Qatar, cuando sus prácticas salvajes fueron contraproducentes para ganar adeptos y el ejército los arrinconó.

En Libia, Qatar fue el único país árabe que contribuyó con su fuerza aérea a imponer una no fly zone, junto con Estados Unidos y Francia, para facilitar la acción de los antiguos partidarios del depuesto y finado rey libio en Bengazi para cercar, derrocar y matar a Gadaffi.

En Siria, como vimos antes, fue de los primeros Estados en presionar a al-Assad para que formara un gobierno con la Hermandad Musulmana muchos de cuyos miembros habían encontrado asilo en Qatar.

Desde el otoño de 2011 la prensa inglesa reportaba transferencias de armas de Libia a los rebeldes sirios. Algunos autores subrayan que ningún grupo opositor sirio podía demostrar nexos con los rebeldes libios,  lo cual sólo podían haberse realizados mediante la intermediación de Qatar.

Turquía era el medio para hacer llegar las armas libias a su destino, como lo fueron también para posteriores embarques financiados por Qatar. Un informe de Naciones Unidas de 2014 describía las rutas de las armas vía Qatar, luego Turquía o Jordania. Otros grupos recibían fondos y equipo no letal de organizaciones no gubernamentales de caridad ligadas al gobierno de Erdogán.

Qatar no parecía tener preferencias en el desembolso de dinero o entrega de la armas. En ocasiones esto eran canalizados a través de la Hermandad Musulmana, la cual  los distribuía a su antojo.

Arabia Saudita tenía su propio sistema de financiamiento y de entrega de armas, pero más estricto en su destino que Qatar y en ningún caso a la Hermandad Musulmana.

Aunque nunca se reconoció oficialmente su veracidad, artículos publicados en internet han dado cuenta en 2017 de cargamentos de armas búlgaras ordenados por compañías bajo contrato del  Departamento de Defensa que tenían como destino el puerto de Jeedda, en Arabia Saudita, que después se encontraron en manos de  Jabhat al-Nusra, un poderoso grupo terrorista afiliado a Al-Qaeda. Otro artículo en The Times of Israel de junio de 2017 cita a The Wall Street Journal sobre una corriente interrumpida de fondos de Israel para grupos de terroristas que operan cerca del Golán, pero aunque da a conocer el nombre de los grupos, no identifica su afiliación a alguna de las grandes  bandas que operan en Siria.

El apoyo de los servicios de inteligencia de países vecinos de Siria u occidentales es difícil de ubicar, pero su papel tanto de inteligencia humana como de sensores remotos satelitales, ha sido reportado en varias ocasiones. Una importante base de operaciones de inteligencia se ubica en Jordania, un área en donde Arabia Saudita ejerce influencia.

Otro despacho de prensa da cuenta de la queja de grupos de djihadistas que no recibían las armas prometidas por la Agencia Central de Inteligencia en la frontera turca.

Otra fuente de financiamiento son los donadores privados residentes predominantemente en los países del Golfo. Un caso notable es el de un ataque sobre la provincia de Latakia, una región  en la que los alawitas son mayoría. La sangrienta opreración sobre blancos civiles en 2014 fue financiada por un individuo de Kuwait que sirvió de catalizador para reunir de otros donadores una enorme suma que financió el ataque, muy probablemente por Jabhat al Nusra, es decir Al-Qaeda. El ataque, en  las inmediaciones de la base naval rusa de Tartous fue uno de los detonadores de la intervención de la aviación rusa en el conflicto.

 

La Primera Guerra Mundial sigue entre nosotros, segando vidas y destruyendo países.

Israel, Irak, Siria, Líbano, Jordania, Arabia Saudita, Emiratos  Árabes  Unidos, Bahrein, Qatar, Yemen, países artificiales creados por la rapacidad colonial  y los estrechos intereses de aristócratas europeos para optimizar sus ganancias hace cien años o menos, siguen siendo el teatro donde  se sacrifica a cientos de miles de personas, se reducen a escombros  ciudades, se destruyen monumentos milenarios, en búsqueda de acomodos imposibles que restañen la criminal audacia de crear países con sólo un mapa y una pluma.

No hay gobiernos estables en el Medio Oriente y aquel que se precia de ser la única democracia en la región, Israel,  lo logra imbuyendo a su población la soberbia religiosa y la arrogancia de la superioridad racial y militar.

Las condiciones políticas y sociales del Medio Oriente a principios de 2011 y la testarudez o el pánico de Bashar al-Assad despertaron la ambición y la esperanza de Estados Unidos y otros pocos países de Medio Oriente para producir un movimiento en las placas tectónicas de la política mundial con una mínima inversión.

En marzo-abril de 2011 Bashar al-Assad parecía estar al borde del abismo y, aunque Estados Unidos estaba imposibilitado políticamente para invadir el país, la desestabilización por interpósitos agentes parecía una opción viable. Sólo que los intermediarios  debían acudir a otros intermediarios, muchos de los cuales podían volverse, como se volvieron,  contra sus patrocinadores.

El repliegue de Estados Unidos y la incapacidad de Turquía, Qatar y Arabia Saudita de intervenir directamente en el conflicto, crearon un vacío de poder que fue llenado oportunamente por Rusia e Irán, el primero con su poderosa fuerza aérea y el segundo con la asesoría de la Guardia Revolucionaria y Hezbollah.

Estados Unidos ha tenido que utilizar a un adversario, el Estado Islámico, para justificar la presencia de su fuerza aérea en algunas regiones de Siria, pero fracasó en el intento de derrocar a al-Assad. Ahora lo busca a través del acoso económico, financiero y energético y una presencia militar indefinida en el rico este petrolero del país.

 

*Notas para la conferencia sustentada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el 27 de noviembre de 2018.      

         

 

 

 

         

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