El 21 de agosto la sección El Correo Ilustrado del diario La Jornada publicó esta carta bajo el nombre del Embajador en retiro Francisco Correa Villalobos, porque ninguno de los colegas a quien invitó a sumarse lo acompañaron, porque estimaron que una  crítica pública de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y de su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casoubon, sería aprovechada por la oposición en su campaña contra el gobierno. Es decir, una autocensura por cálculo político de consecuencias irrelevantes para los interesados, ante omisiones que directamente los empobrecen.  

 

Me complace que el gobierno esté regido por un principio irrebatible que resume la esencia del estado de derecho: nada contra la ley y nadie por encima de ésta, el cual otorga seguridad jurídica a toda persona física y moral, y confiere a la autoridad la ineludible responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley.

Tras arduas y laboriosas gestiones por más de un decenio, en las que he participado activamente, se logró la aprobación de una magra compensación adicional a la pobre jubilación que reciben más de 500 miembros de Servicio Exterior Mexicano de carrera en situación de retiro, en las reformas a la Ley del Servicio Exterior Mexicano, con fecha 18 de abril de 2018.

Por desgracia, a pesar de su insuficiente alcance, esta ley sigue sin cumplirse, atrapada en un laberinto burocrático que han compartido el último gobierno neoliberal y el actual de la 4T.

Apelo al sentido de justicia que caracteriza al gobierno de México para que se cumpla a la brevedad posible. Dejo constancia de mi esperanza de que en el presupuesto que se ha de elaborar para el ejercicio 2020 se contemplen los recursos necesarios para que recibamos lo que marca la ley.

Francisco Correa Villalobos, embajador de México en retiro

 

 

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