NOTAS Y ARTICULOS SOBRE LOS EMBAJADORES DE MÉXICO DE CARRERA JUBILADOS

AQUELLOS ESFORZADOS MEXICANOS

por Jorge Carrillo Olea

Son múltiples los grupos de auténticos batalladores que desde sus propios espacios luchan toda su vida por México. Tal vez los menos recordados y reconocidos sean los miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM), el más antiguo servicio civil de carrera, fundado en 1829.

Para un país de 120 millones de habitantes, con relaciones políticas con 192, más de 69 consulados, más representantes en organismos internacionales, desplegados en una red de 149 legaciones y 44 delegaciones dentro del país. México cuenta solamente con mil 108 profesionales responsables para responder por tan delicado tema.

En los últimos 13 años se han incorporado al servicio solamente 40 egresados del Instituto Matías Romero; sin embargo, nuestra embajada en Washington está infestada de arribistas, recomendados y familiares de semidioses (revista Proceso, 1959). Oficialmente, dice la secretaría, que se ingresa al servicio por oposición, mediante concurso. ¿Qué dirá ante ello el secretario Meade?

Se adivinará lo pesado de la tarea si se considera que la misión del servicio es, según su Ley Orgánica, ser responsable de ejecutar la política exterior de México, de conformidad con los principios normativos que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Su deber es representar a México con gran altura y con medios que frecuentemente se cubren a su costo. Debe destacarse la sobriedad de sus miembros básicos que defienden el interés nacional con gran abnegación, trabajando igual en grandes ciudades que en los más inhóspitos lugares.

A los diplomáticos se les supone opulentos, elegantes, altivos. Se les imagina en suntuosos salones en grandes y resplandecientes urbes. Poco se les concibe en Hanoi, Tegucigalpa, Adis Abbeba, Kiev o Argel. También pueden ser delegados de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Tlaxcala o Tuxtla Gutiérrez.

Al final de la carrera sus miembros se encuentran con que su pensión es magrísima y muy pocos cuentan con un patrimonio que les dé seguridad en el retiro. Los embajadores son los menos y aún ellos alcanzan un retiro de sólo 20 mil pesos, que equivalen a 30 por ciento del otorgado a un general de división y es la mitad de lo que recibe un médico especialista del IMSS, que además tiene profesión libre.

El caso de funcionarios menores del servicio ya retirados es más patético. Pasan su vida en el extranjero y regresan tarde en la vida a México, sin entornos propios y obligados a reducir su vida ante una raquítica pensión.

A estos últimos perteneció Oscenia Jaimes, la magnífica secretaria de todos los que por décadas fueron embajadores de México ante la Casa Blanca. Meritoria por su eficacia, lealtad y discreción en tan difícil situación. Se jubiló después de 40 años de servicio.

Su jubilación fue menor de 4 mil pesos mensuales. Al retirarse radicó en Cuernavaca; a los 80 años ya no pudo sostenerse. Se mudó a Morelia a vivir a expensas de una sobrina, Allá murió.

Un grupo de ellos ha solicitado una entrevista con el secretario Meade desde el 3 de mayo de 2013, por escrito y respetuosamente, como estipula la Constitución. No sólo no los ha recibido, contrariando el artículo octavo constitucional, ni siquiera ha acusado recibo de la solicitud. La actitud del canciller apunta su nulo interés por los elementos de ejecución de la política que conduce ni por conocer el potencial y los retos del propio Servicio Exterior.

El canciller parece no tener necesidad del profesionalismo del Servicio Exterior en momentos en que la mayoría de los países comparables aprovechan la interacción de la diplomacia en la globalización. Al canciller no le interesa aprovechar la oferta de apoyo de sus diplomáticos profesionales en el activo y menos de explotar la gran experiencia de los retirados.

Una simple justicia cívica obligaría a que el gobierno pusiera atención sobre este grupo tan pobremente reconocido en sus múltiples valores: Son paradigma histórico Matías Romero, el embajador de Juárez en Washington; Gilberto Bosques, el cónsul en Marsella, salvador de miles de vidas de expulsados de su patria; Rafael de la Colina, medalla Belisario Domínguez; Manuel Tello B., defensor de nuestra política ante la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos, y muchos insignes más.

La aportación a los más altos intereses nacionales y la alta calidad de los componentes del SEM está demostrada. Razones humanitarias a las que la patria debe corresponder. Honrar honra, dijo José Martí, y es hora de escucharlo, pero por lo pronto lo ineludible es que sean atendidos, como lo han solicitado desde hace 12 meses ante el canciller.

Reproducido de La Jornada de 27 de mayo de 2014

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BLANDENGUES,LAS MARCHAS Y LA POLÍTICA EXTERIOR

por Armando Rojas Arévalo

ITALIA: Si algo se le hizo saber a TRUMP en las marchas cojas, flacas y blandengues del domingo pasado, es que la sociedad mexicana está dividida y polarizada, y los gritos no se escucharon ni en Iztapaluca. Muchos mexicanos se abstuvieron de participar porque vieron claramente el objetivo de deslindar al gobierno de PEÑA NIETO de la protesta. Aun así menudearon los gritos de “Fuera Peña”, “Corrupto EPN traidor”, “Renuncia Peña”, etcétera. Sin embargo, fue un fracaso, hay que ser honestos.
A TRUMP ni le preocupa ni no le preocupa, más bien lo contrario. O sea, nada. Y es que, además, el gobierno mexicano ha evidenciado que su política exterior dista mucho de aquella que posicionó al país hace algunos sexenios y lo hizo respetable. Nada queda de aquellos polvos, de grandes secretarios de Relaciones Exteriores como EZEQUIEL PADILLA, JAIME TORRES BODET, CARLOS TELLO, LUIS PADILLA NERVO, ANTONIO CARRILLO FLORES, EMILIO O. RABASA y ALFONSO GARCÍA ROBLES. Éste último fue, por cierto, Premio Nóbel de la Paz.
Tengo en mis manos un documento firmado por varios embajadores mexicanos de carrera jubilados (HÉCTOR CÁRDENAS RODRÍGUEZ, SALVADOR CASSIAN SANTOS, LEONARDO FRENCH IDUARTE, ENRIQUE HUBBARD, ENRIQUE ROMERO CUÉVAS, ENRIQUE FERNÁNDEZ ZAPATA, GUSTAVO MAZ PADILLA y otros), que seguramente está sobre los escritorios de PEÑA NIETO y del canciller VIDEGARAY, y donde los diplomáticos hacen duros señalamientos a la tímida e incierta política exterior desarrollada por este régimen. Asientan que “México vive una crisis en sus relaciones con Estados Unidos como se le había visto nunca…que ha sido originado el gobierno de Estados Unidos sin mediar agravio de nuestra parte y que no guarda ninguna proporción con la realidad del extenso y profundo entramado de las conexione entre los dos países…Es una crisis gratuita, sin sentido, de la que el gobierno de Estados Unidos es el único responsable y que debe ser atajada clara, enérgica, concreta y puntualmente”.
Los embajadores son claros en su postura: “El muro que pretende construir el presidente de Estados Unidos en la frontera es un acto inamistoso y debe ser rechazado de plano, y no sólo en su aspecto financiero, por el presidente de México”.
Señalan también: En el proceso de la improbable integración con Estados Unidos, los gobiernos de México han hecho muy importantes concesiones sin que haya existido una contraprestación estadounidense. Así, se ha renunciado a importantes elementos de la soberanía como son múltiples aspectos de la política migratoria. El concepto de forward borders, o fronteras adelantadas de Estados Unidos, se ha aplicado en México acríticamente. PEÑA NIETO debería, aconsejan, hacer sentir a TRUMP la importancia de México y restaurar nuestra buena imagen internacional cancelado inmediatamente algunas de esas concesiones, como la operación de agentes de migración norteamericanos en los aeropuertos internacionales mexicanos para filtrar a los viajeros con base en sus listas de no fly, y la presencia de agentes de todos los servicios de inteligencia de ese país en el nuestro.
“Desde hace muchos años la ideología prevaleciente nos ha querido convencer que la política exterior es accesoria de la política comercial y se ha minusvalorado el concepto de soberanía ante las ventajas de una supuesta integración económica con el vecino del norte”.

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DIPLOMÁTICOS QUE RESURGEN

por Dr. José M. Murià

¡Un grupo de distinguidos embajadores de México, ya jubilados, ha levantado el puño! Después de recorrer a lo largo de su vida, todo el escalafón diplomático y haberse desempeñado con la dignidad a la que estábamos impuestos como embajadores y jefes de diferentes misiones, decidieron abandonar la conducta pasiva de quien ya está retirado y enarbolar la antorcha de la dignidad y el prestigio por doquier que tuvo antaño nuestra política exterior.
A todos y a cada uno los miembros de este grupo los conozco personalmente, desde aquella década en que tuve el privilegio de trabajar en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Más aun, con algunos de ellos incluso trabajé “codo a codo”. Puedo poner las manos en el fuego sin temor a quemarme por lo que se refiere a su compromiso primigenio con el país.
Dada la situación actual y la dudosa mexicanidad de algunas gestiones de la Cancillería y del “Supremo Gobierno” en materia de política exterior, con el respeto debido y con su conocimiento de causa, han hecho señalamientos muy justos y, con toda su autoridad moral, plantean correcciones importantes que deben hacerse con suma urgencia a nuestras relaciones con Estados Unidos.
No se trata de una voz desbocada e irreflexiva, sino de un planteamiento puntual y correctísimo. Deben cancelarse “inmediatamente algunas concesiones” que se han hecho gratuitamente “sin que hayan existido contraprestaciones”.
Es evidente que la crisis que viven nuestras relaciones con la Casa Blanca ha sido causada por ella misma, por la “locuacidad, irritabilidad, deshonestidad y carencia total de urbanidad” del señor Trump. En consecuencia, debe ser atajada de una manera “clara, enérgica, concreta y puntualmente”.
No debemos dejar que nos asusten “con el petate del muerto”. Tenemos muchas fortalezas y, en la medida que las ejerzamos, la sociedad mexicana adquirirá mayor cohesión.
Este criterio de sumarnos a la globalización, como ya se dice con todas las letras, en la práctica de las últimas dos décadas que tiene el TLC de vida, ha implicado más bien someternos como corderitos a la colonización.
Además, para colmo, en especial durante la llamada “docena trágica” la desigualdad socioeconómica de los mexicanos se ha agudizado y los bolsillos de las mayorías se han encogido aunque los números de la macroeconomía hayan crecido lo mismo que el de los muertos por la vía violenta.
En fin, no se puede más que coincidir con el planteamiento de este grupo de embajadores en el sentido de que México “debe establecer un piso parejo en sus relaciones políticas con Estados Unidos” y “fortalecer sus vínculos políticos con los nuevos centros del poder mundial y con América Latina”. Amén.

El Informador, Guadalajara, 24 de febrero de 2017

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LA VOZ DE LA CONCIENCIA DIPLOMÁTICA
por José M. Muriá

El desplegado que apareció en periódicos y redes sociales, firmado por embajadores de carrera jubilados, sobre las relaciones de México con Estados Unidos, podría ser material didáctico para quien llegó recientemente a ocupar el otrora dignísimo sitial de canciller de la República.

Según las propias palabras de éste, lo hizo con la mejor intención de aprender, de tal manera que es dable que el hombre pague la colegiatura que corresponde. Pero es de temer que más bien recibe una pingüe beca equivalente al sueldo de secretario de Relaciones Exteriores.

En consecuencia, quienes prepararon el documento de marras, merecen al menos emolumentos como los que perciben los profes que preparan material escolar.

Por otro lado, también valdría la pena hacer, en su momento, la evaluación correspondiente para calibrar el aprovechamiento y, dado el caso, quitarle la beca como corresponde.

El dicho texto se me antoja algo así como la voz de un pasado diplomático pleno de dignidad, cuando nuestro país fue respetado por doquier, precisamente por la calidad y consistencia de sus principios en cuanto a política exterior y, por lo mismo, su voz tenía mucho más resonancia que ahora.

Dichos embajadores de carrera no son, es cierto, los autores de aquella política exterior forjada mayormente por Luis Cabrera, Narciso Bassols y otros, pero sin duda fueron todos ellos dignísimos actores que contribuyeron con gran empeño a prolongar su vigencia.

Luego empezó a imponerse el cambio de los sólidos principios, henchidos de prestigio, por intereses concretos y resultó, a la postre, que los beneficios que se defendieron no resultaron ser los nuestros.

Hay varias frases en el citado pronunciamiento que el ministro debería aprenderse como si fuera el padrenuestro. Por ejemplo: Se han hecho importantes concesiones sin que haya habido una contraprestación o bien, se ha renunciado a importantes elementos de la soberanía.

Se ha impuesto la idea de que la política exterior es accesoria de la política comercial y se ha minusvalorado la soberanía ante las (ficticias) ventajas de una supuesta integración económica.

Dicho en breve: se confundió el significado de globalización con el de colonización. El resultado es un mayor desequilibrio socioeconómico que antes.

Los diplomáticos retirados, sin mayor aliento que el cariño que profesan a su país, a diferencia de muchos ciudadanos que se hallan en la cúspide de la pirámide política y económica, dejan explícitas una serie de concesiones indignas que, además, sólo nos han traído perjuicios.

Tal es el caso de franquear las puertas para una supuesta persecución del narcotráfico que dejan desenvolverse impunemente en su casa. Es un sustituto de lo que fue antaño la supuesta lucha contra el comunismo, hasta que éste ya no pudo ser la excusa de su intromisión.

Antaño supimos obrar en consecuencia, pero en tiempos recientes dejamos que se metieran hasta la cocina y, además, aportamos más de 150 mil vidas y no se sabe cuánto dinero, mientras sus fabricantes de armas siguen haciendo su agosto.

El planteamiento de tales viejitos, que constituyen una suerte de conciencia diplomática, es sencillo, pero se requieren pantalones y mexicanidad: restaurar nuestra buena imagen internacional cancelando algunas de esas concesiones.

In memoriam Alfonso de Rosenzweig

LaJornada,

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EMBAJADORES EN RETIRO PIDEN A EPN RENEGOCIAR CONCESIONES OTORGADAS A EUA: PROCESO

por Mathieu Tourliere

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Frente a la “deshonestidad y carencia total de urbanidad” de Donald Trump, el gobierno mexicano debe renegociar todas las concesiones que otorgó a Estados Unidos en materia de militarización del combate a las drogas.

Así lo señalaron 12 diplomáticos en retiro, quienes en una carta abierta exhortaron al presidente Enrique Peña Nieto a rechazar “de plano” la construcción del muro y “no sólo en su aspecto financiero”, pues –subrayaron– se trata de un “acto inamistoso”.

Entre los firmantes destaca Leonardo French Iduarte, exdirector general del Instituto de los Mexicanos en el Exterior y excónsul general en Denver y Chicago; Héctor Cárdenas Rodríguez, exembajador de México en distintos países del Medio Oriente, o Salvador Casián Santos, exembajador en Irán.

Los exdiplomáticos afirmaron que con el afán de integrarse a la región, los sucesivos gobiernos mexicanos “han hecho muy importantes concesiones” a Estados Unidos “sin que haya existido una contraprestación”, y estas concesiones, añadieron, representan ahora “valiosísimos elementos de presión y negociación en manos de México”.

En ese sentido, propusieron algunas herramientas de presión, como “condicionar la participación de las fuerzas armadas de México en la interdicción del tráfico transfronterizo de drogas”, o coartar “de inmediato” el quehacer de los servicios de inteligencia que operan en el país.

Observaron, asimismo, que tanto el expresidente Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto aceptaron que las fuerzas armadas y la Policía Federal asumieran la guerra contra el narcotráfico, pero no exigieron a cambio que el gobierno de Estados Unidos realizara campañas serias y duraderas para prevenir el consumo interno de drogas, o que tome medidas para erradicar la corrupción entre los agentes fronterizos, o que reduzca de manera eficiente el tráfico de armas hacia México.

Además, señalaron, México aceptó que Estados Unidos “adelantara” su frontera en materia migratoria y que agentes de ese país operaran en los aeropuertos mexicanos para filtrar a viajeros con base en sus listas de no fly.

De acuerdo con los embajadores retirados, llegó el momento de terminar con la “ideología prevaleciente” según la cual “la política exterior es accesoria de la política comercial”, y aseveraron que “las concesiones no deben ser gratuitas, sino siempre resultado de una negociación”.

Proceso, 8 de febrero de 2017