El viaje de AMLO a Estados Unidos

Carta enviada al periódico La Jornada el 29 de junio de 2020, publicada el 3 de julio de 2020

Unos días antes de la visita que realizó el presidente José López Portillo a Washington en 1981, el entonces embajador de México en Estados Unidos, Hugo B. Margáin, me comentó que, en esas visitas, no se discutía nada que no pudiera resolverse por los canales diplomáticos y que su relevancia se limitaba al medio político interno.

Resuelto el tema de las caravanas de migrantes, el muro de Trump perdió visibilidad política y, aunque su construcción avanza muy lentamente pergeñando recursos de partidas para otros fines, Trump no da muestras de cifrar su relección en este tema o en otros que expongan su xenofobia y anti mexicanismo. Biden aventaja a Trump en el apoyo de la comunidad latina con 57% contra 33% pro Trump, según una encuesta de NBC/WSJ este mes.

No hay pues cuestiones de magnitud tal que no puedan resolverse por los medios diplomáticos y que requieran de manera ineludible la intervención de los jefes de Estado de México y Estados Unidos.

Sin embargo, existe el riesgo de efectos colaterales indeseables de una eventual entrevista entre Amlo y Trump.

El exsecretario de Relaciones Exteriores y Embajador Emérito Bernardo Sepúlveda diseccionó en una memorable carta a Marcelo Ebrard, los inconvenientes para el interés nacional que tendrá la próxima visita del presidente López Obrador a Estados Unidos.

A diferencia de otras iniciativas del presidente, ésta no ha provocado en las redes sociales el usual alud de apoyos de sus simpatizantes, quienes han guardado un silencio que deja ver la arraigada desconfianza popular en las entrevistas cumbre entre nuestros dos países.

Ciertamente existe una inescapable realidad político-estratégica que ata a México y Estados Unidos, pero el viaje, innecesario e inoportuno, no puede desvincularse del interés político del Secretario de Relaciones Exteriores.  López Obrador parece muy confiado en que puede arriesgar algo del enorme capital político que ha acumulado en estos 18 meses de gestión. Pero éste, es un error.

Francisco Correa Villalobos, Embajador de México de carrera en retiro

¿Venezuela nos ha hecho algo?

En vista de la hora de las conferencias de prensa del Presidente Andrés Manuel López Obrador, de  la comprensible dificultad para entrar a las mismas y de la escasez de preguntas sobre política exterior de los asistentes, deseo plantear  por este medio, la que haría si tuviera el privilegio de asistir a alguna de ellas:

PREGUNTA: Uno de los primeros actos de política exterior de su gobierno, o quizá el primero, fue retirar a la embajadora de México en Venezuela y dejar a nuestra representación diplomática en ese país, desde entonces, al nivel inferior de encargado de negocios con un segundo secretario al frente:

¿Tiene el gobierno de México algún agravio contra el de Venezuela, o esta decisión constituye una concesión unilateral, o negociada con el Gobierno de Estados Unidos, para no interferir en los intereses estratégicos norteamericanos en Venezuela, o en general en América Latina y el Caribe, a cambio de una política tolerante hacia las reformas económicas y sociales previstas por el nuevo gobierno de México, y percibidas en algunos círculos políticos nacionales y estadunidenses como similares, en alguno casos, a las del gobierno venezolano?

Publicado en La Jornada el 15 de junio de 2020

¿Apoyará el ejército a Trump?

por Robert Fisk*

Al final de cuentas, sólo hay algo que importa cuando un gobierno, un primer ministro o un presidente entra en la ruta de la guerra: no lo que piensen sus generales o los ex generales, sino, ¿lo secundará el ejército?

Sí, por supuesto, esta regla se aplica en Medio Oriente, donde el ejército apoya al presidente o se vuelve parte de la élite presidencial, o bien combate porque la alternativa al presidente es aún peor. En Medio Oriente los reyes y príncipes no cuentan porque ellos son el ejército. Observemos el currículum de los primeros ministros israelíes y en gran medida es lo mismo. Pero lo importante es que siempre acaba por regresar a los soldados.

En Estados Unidos, el pueblo elige al presidente, así que olvidemos a los generales y ex generales que ahora nos obsesionan. El único general en activo que hubiera podido ser una amenaza a su presidente fue Douglas MacArthur, y eso porque confundió a Dios con su propia ambición. Actualmente no es gran cosa que el Pentágono se estruje las manos de preocupación moral por el uso que Donald Trump pudiera dar al ejército –o la fuerza aérea, ¿quién sabe?– contra el pueblo estadunidense. No había estudiado con mucho afán su libro de reglas éticas hasta ahora, lo que permitió, por ejemplo, que el presidente traicionara a los kurdos.

Por eso ahora –en la más reciente película animada de Trump– examino cada cuadro en busca de los rostros de la Guardia Nacional y del personal uniformado. En 2017, 16 por ciento de todos los hombres y mujeres de las fuerzas armadas estadunidenses eran negros. Dieciséis por ciento eran hispánicos. ¿Y ahora van a salir al espacio de batalla para abatir a manifestantes negros? Tengo mis dudas. Cuando hablaba con soldados estadunidenses en Irak, siempre encontraba que los negros tenían una percepción política clara, eran más rápidos para ver Medio Oriente desde el punto de vista iraquí –así como, casi sin excepción, los estadunidenses de minorías étnicas con quienes he hablado han sido infinitamente más compresivos con los palestinos– y les preocupaba mucho menos ofender a Israel cuando hablaban de injusticia.

En las unidades de la Guardia Nacional, muchos soldados negros que conocí en Irak se habían alistado con el fin de tener acceso a la educación universitaria, y no para secundar la escalada presidencial de Bush en Irak. No creo que vayan a ser más propensos a atacar a quienes protestan por la muerte de un hombre negro a manos de los policías en Minnesota. ¿Los policías? Ya volveremos a ello en un momento.

Regresemos ahora a los mandos militares. Claro, hemos oído sobre el general Jim Mattis y leído la lección de moral que le dio a Trump. Trump es una amenaza a la constitución, como Mattis acaba de descubrir, pero fue este estimado y moral general quien se encogió de hombros tras el bombardeo estadunidense a un banquete de bodas en el este de Irak en 2004, en el que perecieron 42 civiles, entre ellos 11 mujeres y 14 niños. Mattis lo negó, diciendo que no había visto las fotos, y que, de todos modos, en las guerras ocurren cosas malas. Bueno, ahora es Mattis al rescate, saltando a la palestra en nombre de sus ex camaradas a los que se ordena violar los derechos de sus conciudadanos, acto que erosiona el fundamento moral entre los soldados y su sociedad.

Recibimos la misma lección del almirante Mike Mullen, un hombre mucho más valioso, sin duda, pero también retirado. ¿Cómo se atreve Trump a cooptar a las fuerzas armadas para fines políticos? Se dijo asqueado de ver guardias nacionales abriendo camino a Trump para tomarse una foto. ¿Apenas descubrió que Trump es un orate? Hasta el general Mark Milley –todavía presidente (por el momento) de los mandos conjuntos–, que fue tambaleándose en su uniforme detrás de Trump rumbo al lugar de la foto, ahora recuerda a sus chicos y chicas los valores de la constitución. Mark Esper –todavía secretario de la Defensa– también ha rechazado el uso de militares por Trump.

Pero los generales tienden a mantener la boca cerrada mientras están en activo. Quieren mantener sus camisolas libres de humus hasta el retiro. Luego, ya que tienen la pensión asegurada, llega la hora de sacudirse el polvo político condenando a los presidentes. Milley –quien, como dije, aún se aferra al puesto como general de verdad– no precisamente se volvió contra su jefe. Esper, quien tiene menos razones para esperar conservarse en el puesto –civil de todos modos–, probablemente se sacude las moronas de la guerrera antes de asumir un papel más lucrativo en un grupo de estudio, como cabildero, o trabajando de contratista de defensa. Ha hecho las tres cosas en el pasado. Dice lamentar lo que se dijo sobre el espacio de batalla. Apuesto a que sí: así es como los militares llamaban a la batalla de Faluya en 2004, que a su vez fue descrita como la mayor batalla desde la de Hue, en Vietnam del Sur.

Pero la guerra de Vietnam no terminó porque los presidentes y generales tiraran la toalla, sino porque los soldados ya no querían combatir. Y al final, quedará a la Guardia Nacional –y a sus colegas enlistados, si Trump logra llevarlos a su juego– tomar sus propias decisiones en cuanto a unirse al espacio de batalla contra su propio pueblo.

¿Y qué hay de la policía? Sin importar cuántos policías se exhiban en las calles, siempre he visto que, mientras más exóticos son sus atavíos, más sádicos se vuelven; observen el atuendo tipo Robocop en las ciudades estadunidenses en estos días. Me pregunto por qué tantas imágenes de brutalidad policiaca en Estados Unidos me recuerdan a la policía israelí y su cruel trato de los palestinos. Pero también recuerdo el interesante informe de Amnistía hace cuatro años, en el que se hacía un recuento de policías de Baltimore, Florida, Nueva Jersey, California, Arizona, Nueva York, Georgia –y cuantos lugares más les vengan a la mente– que habían recibido entrenamiento en control de multitudes, uso de la fuerza y vigilancia… en Israel.

Dada la lista de violaciones a derechos humanos imputadas a las autoridades policiacas israelíes, ¿eran la elección adecuada para entrenar policías estadunidenses –algunos de los cuales están en las calles en estos días– sobre cómo hacer frente a las protestas civiles? ¿Acaso las investigaciones fiscales contra personal de seguridad en Israel no acabaron siendo bastante extrañas? Por ejemplo, el soldado israelí que fue sentenciado a 18 meses de prisión por matar a tiros a un palestino herido en 2016, soldado que fue respaldado después de su arresto –al estilo Trump– por Benjamin Netanyahu, quien llamó a otorgarle el perdón. Quizás es tiempo de que Estados Unidos entrene a sus propios policías en vez de confiar en un satélite militar en Medio Oriente.

Pero los policías no decidirán el futuro. Y en Estados Unidos, los que tomarán las decisiones finales en el actual drama trágico no serán la comunidad negra y todos los valientes que la respaldan: ellos, mucho me temo, seguirán siendo las víctimas de los que toman las decisiones.

Y los hombres y mujeres que cambiarán la historia definitivamente no serán los medios, quienes han sido apaleados por los policías en todo el mundo durante décadas. Los ejecutivos de los medios tendrán que ser mucho más valientes que los ex generales si quieren respaldar a sus colaboradores en Estados Unidos. Cuando la Ap tapa con pitidos las obscenidades de los policías que atacan a uno de sus camarógrafos –y eso es lo que ocurrió–, crea una fascinante y absurda mutualidad de inocencia. Los policías agreden de modo flagrante a periodistas inocentes, pero también a los policías se les debe sujetar a los valores familiares y, por tanto, se deben silenciar sus expresiones.

No: serán los soldados quienes tomarán la decisión final. Sí, podemos observar las dictaduras. ¿Quién protege a Sisi (con ayuda de Estados Unidos)? ¿Quiénes eran los protectores finales de Assad (con apoyo de Rusia)? Pero, ¿quién protegerá a Trump si su dictadura cinematográfica comienza a tomar cuerpo? Si decide, por ejemplo, afirmar que las elecciones de este año –si el resultado le es adverso– son un fraude, y que debe permanecer en la Casa Blanca… Sospecho que muchos en el Pentágono están discutiendo exactamente este problema.

En tal caso habrá que proteger a los manifestantes pacíficos. ¿Quién lo hará? ¿Y contra quién?

*Reproducido de La Jornada 07/06/2020

PRONUNCIAMIENTO INTERNACIONAL EN SOLIDARIDAD CON BOLIVIA

25 de mayo de 2020

Alertamos a la comunidad internacional de los intentos del gobierno de facto de Jeanine Añez por terminar de consolidar un régimen militar en Bolivia y llamamos a manifestar solidaridad con el pueblo boliviano. 

A seis meses del golpe cívico militar en contra del Presidente Evo Morales, las consecuencias de este ataque a la democracia boliviana se siguen profundizando, esta vez, creando las condiciones para que la vía militar sea la única por sobre la cual el golpismo gobierne. 

La suma de factores como la crisis sanitaria que ha sido usada como pretexto para militarizar y continuar con la represión en contra de la disidencia al gobierno golpista, la hambruna generada por la mala gestión gubernamental y la corrupción del actual régimen, expuesta, por dar sólo un ejemplo, en la adquisición de 170 respiradores con costo original de 10 mil dólares pero comprados a 27 mil dólares -es decir casi tres veces su costo- ha dado más motivos a la población para no abandonar la lucha por un gobierno popular, obrero, campesino, feminista y democrático en Bolivia. 

Llamamos la atención sobre la última de las decisiones ilegales del régimen de facto de Jeanine Añez, sobre ascender a miembros del Ejército, Fuerza Aérea, generales de División y vicealmirantes, que se pretendía hacer bajo un decreto presidencial violatorio de la Constitución. Cuando se dio a conocer por medios de comunicación, optaron por ejercer presión a través de la amenaza directa a las y los congresistas, razón por la que el pasado 21 de mayo miembros de las fuerzas armadas ingresaron al Congreso para amenazar al mismo, en el caso de que decidieran no aprobar esta decisión en los próximos siete días, se les dio un «ultimatum» para aprobar estos ascensos. Estas amenazas en poco mermaron la dignidad de los legisladores del Movimiento Al Socialismo que se negaron a aceptar dicha imposición. 

De consumarse esta decisión, estaríamos ante la posibilidad de la desaparición de la división de poderes y la eliminación del Congreso Nacional en donde dos tercios están en poder de la izquierda. Con esto también se volvería aún más lejana la posibilidad de elecciones presidenciales inmediatas, en las que hasta el momento el Movimiento Al Socialismo (MAS) se perfila como el primer lugar en las encuestas. 

Las organizaciones y activistas firmantes invitamos a sumarse a través de redes sociales el próximo domingo 24 de mayo a esta primer jornada de solidaridad que logre romper el cerco mediático y genere presión internacional sobre el gobierno golpista y asesino de Jeanine Añez. 

Ha sido Evo Morales quien ha denominado esta situación como el tercer golpe desde noviembre del 2019, el primero, el asestado en su contra, el segundo, el 22 de enero cuando Áñez continuó en el poder y no convocó inmediatamente a elecciones y en cambio no sólo se mantuvo en la presidencia sino que se presentó como candidata presidencial en unas elecciones aún no realizadas, y este tercero, ante el cual llamamos a reaccionar inmediatamente. 

Es por eso que llamamos a los movimientos sociales, organismos de derechos humanos, partidos políticos democráticos y opinión pública general a una campaña de solidaridad permanente con el pueblo de Bolivia que exige a los golpistas #EleccionesYa. 

El PIB es una medida absurda

Vista superior del tiroteo del arma con las flores color de rosa

 

Por qué muchos economistas, incluido su creador, piensan que el PIB es una medida absu

 

 

¿Será hora de cambiar la manera en la que medimos la riqueza de los países?

En 2016, las autoridades hicieron el mayor decomiso de cocaína en la historia de Reino Unido. Fue encontrada en Escocia tras una operación internacional y pesaba 3,2 toneladas.

El valor calculado de esa cantidad de droga vendida en la calle era de US$720 millones.

Sin duda, buenas noticias para el gobierno.

“Pues sí, pero en realidad no tanto en términos de PIB”, señala Jonathon Athow, el Estadista Nacional Adjunto en la Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido.

“Porque, curiosamente, el tráfico de drogas está incluido en la medida de producción económica, que llamamos Producto Interno Bruto (PIB)”.

“El PIB está diseñado para ser internacionalmente comparable y en algunos países ciertas drogas son legales. Para evitar que haya una distorsión entre los países donde es legal y donde es ilegal, contamos drogas que son ilegales”.

o flores… da lo mismo.

El PIB no distingue entre la buena actividad económica y la mala actividad económica“, comenta David Pilling, editor asociado del diario económico británico Financial Times.

Producir, por ejemplo, algo que salve la vida de niños cuenta tanto como la producción de balas para armas que los matan.

Esa es apenas una de las peculiaridades del PIB, una de las medidas de valor más conocidas y usadas de la Economía, que sin embargo tiene muchos detractores.

El principio de la medida y del debate

El PIB totaliza la producción de los bienes y los servicios de un país en un cierto periodo y se toma como indicador para reflejar la riqueza de una región.

Además, señala Athow, “nos ayuda a saber cuánto vamos a recibir en impuestos y, por lo tanto, cuánto puede gastar el gobierno en servicios como salud y educación”.

Para comprender para qué es útil y qué no nos dice, tenemos que retroceder en el tiempo, hasta la década de 1930.

Era la época de la Gran Depresión en Estados Unidos.

En Nueva York, el economista Simon Kuznets quería encontrar la manera de medir la economía en su conjunto para ayudar a salir de la Depresión.

quiso hacer algo muy distinto. Aquí está en 1971, recibiendo el premio Nobel de Economía.

“Empezó tratando de medir qué era realmente productivo en un sentido significativo… lo que verdaderamente traía bienestar“, le cuenta a la BBC la profesora Diane Coyle de la Universidad de Cambridge y autora de “PIB: Una breve pero cariñosa historia”.

Hasta entonces, se habían hecho muchas estadísticas -cuántos kilómetros de vías férreas, la cantidad de hierro producido, etc.-, pero nadie había intentado unirlas.

“Pero estalló la Segunda Guerra Mundial y el muy influyente economista británico John Maynard Keynes dijo: ‘No necesito saber cuánto bienestar hay, porque estamos en una guerra y eso no es bueno para el bienestar. Lo que necesito saber es cuánto puede producir la economía y cuál es el mínimo indispensable que la gente necesita consumir, para saber cuánto sobra para financiar la guerra‘”, explica Coyle.

Lo urgente eran cosas como tanques y artillería, así que se necesitaba otro tipo de cálculo.

“En medio de la guerra, el triunfo es lo más importante, así que el enfoque de esa medida cambió”.

Después de la guerra, Estados Unidos necesitaba saber cómo le estaba yendo a los receptores de la ayuda que daba para la reconstrucción, por lo que todos comenzaron a usar el PIB.

“Esa iniciativa angloamericana se extendió gracias a las Naciones Unidas y se convirtió en el estándar global“, dice Coyle.

uánto tienes, cuánto vales…

Simon Kuznets, sin embargo, no estaba muy orgulloso de lo que había ayudado a crear.

“No estaba de acuerdo y fue muy claro al respecto. El PIB resultó ser muy distinto a su intención original: una medida de bienestar económico terminó siendo una medida de la actividad en la economía”.

“La diferencia es que hay muchas cosas en la economía que no son buenas para la sociedad pero sí para la economía. Por ejemplo: si hay más crímenes se le paga más a los abogados y a la policía, y eso cuenta en el PIB”.

“Y ese debate sobre si queremos medir el bienestar en algún sentido fundamental o solamente la actividad económica continúa”, afirma Coyle.

Bill Gates en el bar

A pesar de eso, el PIB llegó para quedarse y se convirtió en la forma #1 de medir la actividad económica.

Desde entonces, hay listas de los países más ricos de acuerdo a su PIB, a pesar de que es un agregado que comprime toda la actividad humana en un número, sin decir nada sobre la distribución.

“Hay un chiste de economistas que dice: Bill Gates entra a un bar y, en promedio, todos los que están ahí son millonarios. Es una broma de economistas, así que no es muy graciosa, pero sirve para explicar este punto: esa frase no nos dice nada sobre la riqueza de los otros clientes del bar, solo te dice algo sobre los ingresos de Bill Gates repartidos entre todos”, explica Pilling.

PIB puede decir que el país es más rico pero, entonces, ¿quién es el país?

“Sabemos, por ejemplo, que el ingreso medio de los hogares en EE.UU. está estancado en los niveles de los años 80. Por lo tanto, gran parte del crecimiento que se mide en el PIB va a una sección de la sociedad, el 1% o tal vez, incluso al 0.1%. ¿De qué le sirve eso para la sociedad en general?”.

“¡Si esto es una recesión, yo quiero una!”

Sea como sea, hoy en día, los políticos se alegran si el PIB de su país es cada vez más alto, porque pueden decir que su economía está creciendo.

Es el punto de referencia y se presenta como un número que te puede decir todo lo que necesitas saber sobre un país.

Pero David Pilling comprobó por sí mismo cuán poco te dicen los números que van detrás de esas tres letras sobre la realidad de un país cuando se fue a Tokio en 2002 a trabajar como corresponsal del Financial Times.

“Japón había sido el país que iba a tomar control de Estados Unidos gracias a su boyante economía pero ésta colapsó y su PIB nunca se recuperó. Para ese entonces, había permanecido igual durante años: si fuera un gráfico, sería una línea plana”.

El economista pensó que dada la estruendosa caída y la pobre recuperación de Japón iba a encontrar “gente sin hogar, un país en ruinas…”.

dejado de ser el país que iba a ser más rico que EE.UU. y su PIB nunca se había recuperado.

“Lo que encontré fue, en muchos sentidos, una economía extraordinariamente vibrante, muy rica y sofisticada que parecía mucho más pudiente que la británica. No sólo a mí… un político que vino a visitar me dijo: ‘¡si esto es una recesión, yo quiero una!'”.

“No estoy diciendo que todo fuera perfecto en Japón, sino que la expectativa creada si veías a Japón a través del prisma del PIB realmente no se ajustaba a la realidad de ninguna manera”, explica Pilling.

La clave está en el nombre

La experiencia en Japón fue, para Pilling, prueba contundente de que el PIB es una medida de calidad muy mala, aunque excelente en cantidad.

“La calidad de las cosas en Japón es increíble. La calidad de la comida, de los servicios… un gran ejemplo son sus trenes bala, cuyos horarios se mide en cuartos de segundo, sus retrasos son menos de un segundo y también viajan al doble de velocidad. Sin embargo, su contribución al PIB es solo lo que cuesta subirse al tren. No hay ajuste por la calidad”.

“Entonces, un tren británico destartalado que se descompone continuamente contribuye lo mismo al PBI que un tren bala. ¿Por qué? ¿Qué pasa con la contribución a la calidad de nuestra vida?”, pregunta.

todos los trenes son iguales. El tren pasando frente a la Montaña Fuji.

Y eso se proyecta a dimensiones planetarias: “Si fabricas autos que se dañan en un año y tienes que comprar otro, eso es bueno para el PIB. Reciclar es malo para el PIB. La idea es que que produzcamos más y consumamos más en un ciclo cada vez mayor, si no queremos perjudicar la economía”, destaca Pilling.

“Pero, la economía es nosotros, la economía es lo que elegimos que sea. La economía puede ser más tiempo de ocio, una vida más larga, mejores servicios de salud o aire más limpio. Pero a menos que midamos esas cosas corremos el peligro de seguir con esta medida de nuestro supuesto éxito en detrimento de otras cosas”.

Hay que medir lo que nos importa. Si no mides algo, lo más probable es que se pase por alto en las políticas públicas. Lo que los gobiernos miden ayuda a establecer sus políticas. Supón que establecieran una medida que determine el aumento de nuestra esperanza de vida, entonces presumiblemente destinarían más recursos para mejorar la salud de las naciones”, dice el editor asociado del Financial Times.

“El PIB es el producto interno bruto… la clave está en el nombre“, concluye Pilling.

 

Cumplimiento de la ley en la 4T

El 21 de agosto la sección El Correo Ilustrado del diario La Jornada publicó esta carta bajo el nombre del Embajador en retiro Francisco Correa Villalobos, porque ninguno de los colegas a quien invitó a sumarse lo acompañaron, porque estimaron que una  crítica pública de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y de su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casoubon, sería aprovechada por la oposición en su campaña contra el gobierno. Es decir, una autocensura por cálculo político de consecuencias irrelevantes para los interesados, ante omisiones que directamente los empobrecen.  

 

Me complace que el gobierno esté regido por un principio irrebatible que resume la esencia del estado de derecho: nada contra la ley y nadie por encima de ésta, el cual otorga seguridad jurídica a toda persona física y moral, y confiere a la autoridad la ineludible responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley.

Tras arduas y laboriosas gestiones por más de un decenio, en las que he participado activamente, se logró la aprobación de una magra compensación adicional a la pobre jubilación que reciben más de 500 miembros de Servicio Exterior Mexicano de carrera en situación de retiro, en las reformas a la Ley del Servicio Exterior Mexicano, con fecha 18 de abril de 2018.

Por desgracia, a pesar de su insuficiente alcance, esta ley sigue sin cumplirse, atrapada en un laberinto burocrático que han compartido el último gobierno neoliberal y el actual de la 4T.

Apelo al sentido de justicia que caracteriza al gobierno de México para que se cumpla a la brevedad posible. Dejo constancia de mi esperanza de que en el presupuesto que se ha de elaborar para el ejercicio 2020 se contemplen los recursos necesarios para que recibamos lo que marca la ley.

Francisco Correa Villalobos, embajador de México en retiro

 

 

Venezuela: Establishment Talking Points Translation Key

By Caitlin Johnstone

Things keep heating up in Venezuela, with possible “military options” now being seriously discussed at the Pentagon. And of course you know what that means! That’s right, it means we can expect to see even more lies and manipulations from the political/media class as the narrative managers try to get their rapey little fingers into our minds to manufacture support for unconscionable acts.

This can create a very confusing environment for everyone, where up means down and black means white and “humanitarian intervention” means “murdering thousands and thousands of innocent human beings”. With that in mind, here’s a handy translation key to help you understand what the establishment mouthpieces are really saying:

~“I stand with the people of Venezuela” = I stand with some of the people in Venezuela, specifically the ones who support US government interests.

“Interim President” = Some guy most Venezuelans had never heard of until January of this year.

“Brutal dictator” = Elected leader who opposes US dictates.

“Usurper” = The guy calling the shots and leading the country.

“Opposition-led, military-backed challenge” = Coup.

“The people of Venezuela are starving” = Oil! Oil! Oil!

“All options are on the table” = One option is on the table.

“Popular uprising” = Unpopular uprising.

“Grassroots activists” = Let’s pretend the CIA’s not a thing.

“Freedom and democracy” = US control of Venezuela’s petroleum resources.

“Humanitarian aid” = Pretext for further escalations.

“Failed socialist policies” = Inability to overcome US economic warfare.

“Foreign interference” = An ally of Venezuela supporting its ally.

“We support the National Assembly” = Foreign interference.

“The Venezuelan Constitution” = Our convenient interpretation of the Venezuelan Constitution.

“We can’t just sit around and do nothing” = I have learned nothing since the Iraq War.

“54 countries recognize Guaido as president” =  141 countries don’t recognize Guaido as president.

“Troika of tyranny” = John Bolton’s second-favorite masturbatory fantasy.

“Special Envoy to Venezuela” = Convicted war criminal.

“The Monroe Doctrine” = I think all the countries on this side of the planet are my personal property.

“Operación Libertad” = Operación Libertad para el Petróleo de Venezuela.

“Shut the fuck up, bitch.” = Standard talking point from Venezuela coup narrative managers on social media.

“Talk to Venezuelans” = Talk to the wealthier, English-speaking Venezuelans with abundant free time and internet access who support a coup.

“You love Maduro” = I don’t have an argument for your opposition to US interventionism.

“You’re just a socialist who loves socialism” = I don’t have an argument.

“Go live in Venezuela if you love socialism so much” = I don’t have an argument.

“Maduro is killing his own people” = Yeah I’m just making shit up now.

“Maduro refuses to let in aid” = I just believe whatever the TV says.

“Trump is liberating the people of Venezuela” = I just believe whatever QAnon says.

“This US regime change intervention will be different” = I have replaced my brain with shaving cream.

Reproducido con la autorización de la autora.

Everyone has my unconditional permission to republish or use any part of this work (or anything else I’ve written) in any way they like free of charge. My work is entirely reader-supported, so if you enjoyed this piece please consider sharing it around, liking me on Facebook, following my antics on Twitter, throwing some money into my hat on Patreon or Paypalpurchasing some of my sweet merchandise, buying my new book Rogue Nation: Psychonautical Adventures With Caitlin Johnstone, or my previous book Woke: A Field Guide for Utopia Preppers. The best way to get around the internet censors and make sure you see the stuff I publish is to subscribe to the mailing list for my website, which will get you an email notification for everything I publish. For more info on who I am, where I stand, and what I’m trying to do with this platform, click here.

 

 

 

 

La Delgada Línea

por Sergio Romero Cuevas,
Embajador de México en retiro

Una delgada línea separa el cumplimiento de los Principios Constitucionales de Política Exterior, especialmente el de la No Intervención, de su incumplimiento, en el caso de la situación que vive Venezuela desde hace varios años.

En efecto, México, desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ha pronunciado por la necesidad de una salida negociada al conflicto interno e internacional que aflige a ese país hermano. Se agrega que no son aceptables soluciones violentas, ni tampoco una intervención militar extranjera. ¡Eso está muy bien!.

Sin embargo, en declaraciones del secretario Ebrard y del subsecretario encargado del área latinoamericana y caribeña, se añade que México mantiene una posición “equidistante” (sic) queriendo decir que no apoyamos ni al gobierno ni a la oposición. ¡Eso está muy mal!

Es aquí precisamente en donde se encuentra esa delgada línea:  México mantiene relaciones diplomáticas normales con el gobierno de Nicolás Maduro, quien a invitación expresa asistió a la toma de posesión de nuestro presidente, y el encargado de negocios de México en Caracas, a la del mandatario venezolano.  Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce y acepta al representante del gobierno de Maduro como el único representante del Estado venezolano ante ella.

Caso totalmente distinto al de la Organización de Estados Americanos (OEA) en donde, liderados por EEUU, países importantes como Argentina, Brasil, Canadá, Colombia y Ecuador, así como indebidamente el Secretario General del organismo, Luis Almagro,  han desconocido al gobierno de Nicolás Maduro y aceptan representantes “diplomáticos” del “presidente encargado”.

No se puede obviar, a la hora de definir nuestra política hacia este caso, las groseras violaciones al derecho internacional que cometen, tanto los Estados Unidos, como las demás naciones que desconocieron al actual gobierno.

En efecto, de conformidad con la Carta de la ONU, la No Intervención y la Autodeterminación de los Pueblos, son Principios del Derecho de Gentes, además de que el único ente autorizado para imponer sanciones a un Estado es el Consejo de Seguridad, que en este caso, no las ha permitido.

Por su parte, la Carta de la OEA, de manera tajante prohíbe literalmente no sólo la intervención los asuntos de un Estado miembro, sin importar la causa con la que se pretenda justificarla, como también, la imposición de sanciones y medidas coercitivas que pretendan violentar la voluntad soberana de un Estado. Desde luego, también reconoce el derecho inalienable de cada Estado de darse el sistema político económico y social que más convenga a sus intereses.

Teniendo presentes esta información, resulta incongruente que se diga que mantenemos una posición “equidistante” ante el problema, pues es público y evidente que quien se encuentra detrás de las constantes agresiones al pueblo de Venezuela, son precisamente los Estados Unidos y sus intereses geo-políticos y económicos.

No es necesario imaginar que adoptemos una política militante en contra de los EEUU y sus acciones ilegales contra Venezuela. No, pero sí, como se hizo en el pasado en casos emblemáticos, como el de Cuba, Guatemala y Nicaragua, que México, a la par de considerar inaceptable una intervención militar y ofrecer sus buenos oficios y voluntad de apoyar una negociación, misma que todavía es posible vistos los fracasos de la oposición y sus apoyos externos, ponga en evidencia la ilegalidad de las sanciones y su condena ante las amenazas de una intervención, prohibidas por los principios que son norma el Derecho Internacional y de las relaciones entre sus sujetos.

En resumen, no tenemos que “ponernos los guantes” con los EEUU, pero siempre, salvo en la etapa neoliberal del gobierno mexicano, en la que se soslayó nuestra historia y nuestros intereses, México ha defendido su derecho a disentir, a mantener su propia opinión y visión sobre los asuntos de la agenda internacional, y a la defensa de sus legítimos intereses nacionales, además de defender a los débiles frente al abuso de los fuertes.

Cuidado que podemos pasar esa delgada línea cosa que tendría consecuencias nefastas para el gobierno que cambiará a México.

 

Siria: Desestabilización Multilateral*

 

 

SIRIA: DESESTABILIZACION MULTILATERAL

 

La guerra de Siria, que tiene su origen lejano y directo en el desmembramiento del Imperio Otomano y en la concomitante irrupción del coloniaje europeo en el Medio Oriente hace cien años, es uno de los más devastadores conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. De ser uno de los países más prósperos y estables, aunque autoritario, de toda la región, en pocos años fue pretendidamente empujado al nivel deseado por sus enemigos con el que la antigua Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, amenazaba a sus enemigos: “enviarlos a la edad de piedra.”

¡Cómo se originó esta guerra? Cuál era  la situación interna de Siria en 2011, el  medio  político-militar en la región, los intereses de los principales actores políticos en el Medio Oriente?

 

 

DOS HECHOS DETERMINANTES: REVOLUCION IRANI E INVASION IRAK

REVOLUCION IRANI 1979.

Mohammed Reza Pahlevi, último de una serie de monarcas del milenario imperio Persa, fue impuesto por Gran Breteña en 1941 al deponer ésta, junto con la URSS, a su padre. Ambos soberanos siguieron una estricta política de occidentalización que enajenó a grandes segmentos de población y a la shiíta élite religiosa.

La caída del Sha y la ascensión del Ayatollah Khomeini. La revolución tuvo un enorme impacto entre las masas musulmanas -tanto sunnitas como shihítas- del Medio Oriente, por su oposición a Estados Unidos e Israel.

Debe recordarse que, poco después del triunfo de la revolución, se invade la embajada de Estados Unidos en Teherán, se toman unos diplomáticos norteamericanos como rehenes y se reconstruyen documentos secretos que habían sido triturados. 

Ello motivó un encolerizado sentimiento anti-iraní en todo Estados Unidos que persiste hasta la fecha y una  profunda reacción de Arabia Saudita, motivada por el interés de mantener la estabilidad de la provincia oriental que bordea el Golfo Pérsico, donde se asienta  una población mayoritaria shiíta y se encuentran los  principales yacimientos petroleros de Arabia Saudita, con una  muy amplia difusión de la doctrina sunnita del wahabismo, desde Malasia hasta Europa, mediante la impresión de millones de ejemplares del Corán, la construcción de mezquitas, la capacitación de millares de imams, la construcción de escuelas religiosas y el otorgamiento de créditos sin usura,  es decir, sin intereses, a comerciantes y empresarios de todo el mundo musulmán en acuerdos de participación muy ventajosa en las utilidades.

En pocos años, este ambicioso programa religioso-político-económico de alcance mundial había conferido a Arabia Saudita una enorme influencia en todo el mundo musulmán y contenido la que Irán había adquirido con la revolución de lo ayatollas.

La revolución iraní planteó pues una profunda y larga confrontación política religiosa entre Arabia Saudita y Estados Uniodos, por un parte, e Irán por la otra.

         

INVASIÓN DE IRAK POR ESTADOS UNIDOS 2003.

Desastre estratégico.

Papel de Irak en Medio Oriente:

          Era el país árabe militarmente más importante en Medio Oriente.

          Equilibrador ante Irán. Guerra contra Irán (1980-1988)

No representaba amenaza militar directa para Israel (Siria y Jordania obstáculos para paso tropas iraquies), pero sí para Egipto, países Golfo,  Arabia Saudita, Jordania, Kuwait, los Emiratos  Árabes Unidos, Bahrein, Qatar y Omán.  

 

 Objetivo de la invasión:

Eliminar una fuente de desestablización de las monarquías de la península y el Golfo y, eventualmente,  crear un primer Estado democrático que sirviera de ejemplo y base para promover selectivamente la  democratización de algunos países del Medio Oriente.

 

Efectos

Fortalecimiento Shiítas en Irak.

Activismo Iraní en Líbano, temas Palestina, Yemen.

A.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Fortalecimiento Shiítas en Irak.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Activismo Iraní en Líbano, temas Palestina, Yemen.Saudita, en reacción ocupa el vacío de poder y asume un papel activo de equilibrador de Irán, que lo lleva, en Líbano, a apoyar fuerzas contra Siria, en Irak el apoyo a fuerzas políticas sunnitas y a una desgastante campaña militar en Yemen contra Houtis shiítas 2009-10 que, de manera intermitente, subsiste hasta la fecha.

Creación Gobierno Regional Kurdo en zona rica en hidrocarburos en norte Irak. Cooptación por Turquía comprando petróleo kurdo.

Activismo de Erdogan para llenar vacío creado por caída Sadam Hussein adoptando posiciones independientes de EU, incentivadas por hostilidad  de EUA a la Hermandad Musulmana, afín al partido de Erdogan

Énfasis al sectarismo sunnita-shiíta impulsado por Arabia Saudita para minar influencia Irán.

Surgimiento de Al-Qaeda Irak y posterior desmembramiento en  ISIL y Jabhat al-Nusra.

Prolongado conflicto armado en Irak, aunado a larga guerra en Afganistán donde 5000 soldados de EUA muertos y más de 45 mil heridos y mutilados provoca hartazgo en opinión pública norteamericana ante caso Irak.

Elección de Obama marca cambio en política hacia Medio Oriente:

No más promoción de democracia en el Medio Oriente.

Anuncio del retiro de tropas de Irak y disminución gradual de éstas.

Reticencia a involucrarse directamente con tropas en Siria.

Manejo de conflicto en Siria de manera ambivalente, facilitando la creación de una base estatal de ISIS en Raqqa, con fin minar gobierno de Al-Assad pero manteniendo objetivo de evitar que pueda llegar a controlar el país, mediante ataques selectivos,  creando grupos de djijadistas opuestos y bloqueando posibilidad que Rusia ataque directamente a ISIS y lo elimine como fuerza militar.

 

¿CÓMO SE INICIA EL PROBLEMA DE SIRIA?

 

Entorno regional.  La “Primavera árabe”.

          Túnes: 17 diciembre 2010. 14 de enero 2011 cae Zine al-Abidine Ben Ali, después de 24 años en el poder.

          Argelia: 29 diciembre 2010.

          Jordania: 14 de enero 2011

          Omán: 17 enero 2011.

          Egipto: 27 de enero 2011. El 10 de febrero de 2011 cae Hosni Mubarak, después de 30 años en el poder.

          Sudán: 30 de enero 2011.

          Irak: 12 de febrero 2011.

          Bahrein: 14 de febrero 2011. Disturbios de la comunidad shiíta (75% de la población) es aplastada por una invasión saudí y emiráti.

          Libia: 17 de febrero 2011. Cae y muere Muhammar Gadaffi  en  octubre de 2011  mediante un cruento conflicto armado e intervención de países occidentales y de Qatar que hunde al país en un largo caos político y económico.

          Kuwait: 19 de febrero 2011.

          Marruecos: 20 de febrero 2011.

          Arabia Saudita: 11 de marzo 2011.

A principios de marzo, unos adolescentes en Deera, al sur de Siria, escribieron en graffiti: “doctor, usted sigue” y “abajo el régimen”. Arresto y tortura. Familiares protestan. Represión violenta. Más protestas. Represión violenta. Muertos. Más protestas…

Para mediados de julio, según un informe de Naciones Unidas, el número de muertos ascendía a 1900, y las protestas no disminuían. El Gobierno de Assad sostenía que las protestas eran inspiradas por el extranjero y realizadas por djijadistas, al tiempo que se realizaban manifestaciones masivas en apoyo del gobierno.

Aquí conviene destacar que desde Haffez al Assad, el gobierno había adoptado un complejo sistema de premios y apoyos económicos y de proyectos de infraestructura basados en criterios comunitarios y tribales y de colocación en puestos de la abultada burocracia socialista de líderes tribales y comunitarios, subsidios al campo, electrificación total del país, infraestructura de riego, hospitales, etc.

Buena parte de ese sistema fue desmantelada por Bashar al-Assad en un programa de modernización capitalista que eliminó subsidios al campo, incrementó el precio de la gasolina y favoreció a la clase media con la privatización de grandes sectores de la economía, en beneficio de su familia y grupos de empresarios privados que quedaron ligados a la suerte del gobierno, programa en el cual la clase media se vio altamente favorecida.

Las protestas tenían una fuerte connotación de clase, en la que participaban muy pocos jóvenes de clase media. Hay que tener presente que Deera se había convertido en un punto de concentración de campesinos empobrecidos por las reformas de al-Assad y por una larga sequía

 REACCIONES INTERNACIONALES.

Las primeras reacciones fueron de los vecinos inmediatos de Siria: Arabia Saudita, Turquía un improbable actor internacional, muy ambicioso, activo y rico: Qatar, que desde las primeras semanas, mediante un acuerdo con Arabia Saudita, asumió un papel de  primer orden en el envío de armas a través de Turquía y después por Jordania y el norte de Líbano, a los manifestantes, a quienes la prensa occidental atribuía haberse apoderado de arsenales del  gobierno. 

Arabia Saudita aconsejó enérgicamente a Al-Assad una disminución de la represión que todo mundo veía como un factor decisivo del ascendente clamor popular.

Su interés era doble: contener la extensión de la Primavera Árabe, a la que veía como una amenaza para la estabilidad de su régimen tribal y absolutista y como un activo de Irán para fortalecer su influencia en la región, particularmente en Líbano, un estado donde se había planteado una competencia entre ambas naciones. 

Pese a haber heredado un eficaz y complejo sistema de seguridad interior, a pruebas de golpes de estado, consistente en quince diferentes cuerpos de seguridad en el que todos vigilaban a la población y a unos y otros, la resistencia o la testarudez de al Assad le impedían aprovechar la ausencia de dirección de las protestas para dividir y aislar las mismas.

 Turquía tenía varios intereses . Uno de ellos era la posibilidad de que el debilitamiento del gobierno de al-Assad favoreciera al movimiento separatista kurdo, al PKK y a los sectores armados el YPG,  que pretendían aprovechar la dinámica de la creación de un Gobierno Autónomo Kurdo en el norte de Irak para impulsar su propio movimiento, a pesar de que el dirigente kurdo-iraquí, Barzani, se había desvinculado de los kurdos sirios y turcos y había concluido acuerdos de venta de  petróleo a Turquía.

Por otro lado, Turquía percibía en la Primavera Árabe la posibilidad de que gobiernos islamistas moderados, como su AKP, ascendieran al poder y expandieran el área de influencia turca. Así, vio en el predicamento de al-Assad la posibilidad de introducir a la Hermandad Musulmana, fuerte y sangrientamente reprimida por al-Assad padre, como un posible socio de gobierno para apuntalar al régimen. Aceptarlas hubiese sido el comienzo del fin del gobierno de al-Assad.

Las gestiones de Erdogan eran lo que se llama un non-starter, como esos coches que tienen una falla y no llegan nunca a encender.

Gestiones similares hizo Qatar desde un prinicipio, edulcoradas con ofertas de millonarias de ayudas económicas. Debe recordarse que desde las primeras semanas del conflicto, Qatar asumió una actitud activista en Siria con numerosos e incesantes viajes del hijo del Emir Hammad a Damasco y con un incipiente trajinar de armas para los levantados.

Después de un ostensible interés en gestiones de moderación ante al-Assad, Erdogan dio un cambio brusco a favor de su caída dejando de ocultar el paso a través de Turquía armas y pertrecho no letales, así como de grupos de djihadistas de todo el mundo musulmán -que respondían al fatwa de al-Zahuahiri,  segundo de Bin Laden, llamando al djihad contra al-Assad- a los que facilitó su enfrentamiento con las milicias kurdas que habían hecho algunos importantes avances en Siria.

REACCION OCCIDENTAL.

La reacción occidental fue tardía, moderada e incrementalista. No debe descartarse que la saturación política creada por la Primavera Árabe tuviera cierta influencia en esta actitud, si se tiene en cuenta que la cuestión de Libia no estuvo resuelta militarmente hasta octubre.

A fines de abril. Estados Unidos impuso algunas llamadas “sanciones”, que más bien deberían llamarse medidas de presión económica y financieras, mientras la Unión Europea hizo lo propio en mayo. El 18 de agosto, es decir, seis meses después de iniciado el levantamiento popular, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia Alemania y Canadá, emitieron un comunicado pidiendo la salida de Assad.

Como dijimos arriba, Estados Unidos, presionado por   pérdidas y estancamiento de la larga guerra en Afganistán y el escalamiento de las pérdidas militares y políticas en Irak, habían forzado a Obama a un cierto repliegue en el involucramiento norteamericano en el Medio Oriente y en Siria en particular.

Dicho repliegue estaba altamente calificado: estaba limitado al emplazamiento masivo de tropas terrestres, pero no al empleo de la fuerza aérea y naval, y al ejercicio de presiones políticas y económicas, a la operación de sus servicios de inteligencia y desestablización clandestina  y a la utilización interpósita de fuerzas irregulares para promover  sus intereses en la zona.

El comunicado de agosto pidiendo la salida de al-Assad fue tomado como el preludio a una intervención norteamericana en Siria y motivó el escalamiento de las expectativas de los alzados sirios y de Arabia Saudita y Qatar de que se acercaba una invasión norteamericana.

Estados Unidos subió de tono sus denuncias verbales, lo que algunos comentaristas percibieron como el empleo del mismo esquema depresión empleado contra Mubarak, cuando no se contaba en Siria con el mismo poder de ascendencia política y financiera que en Egipto.

El 18 de agosto, Obama insistió en su presión verbal, reiterando la necesidad de que al Assad se hiciera a un lado, un llamado de nuevo por Alemania y Francia.  

La guerra verbal, como dijimos, nutrió grandes expectativas en los adversarios de al-Assad en la región, particularmente, Turquía, Arabia Saudita y Qatar,  quienes siguieon adelante en la promoción de sus intereses: Turquía facilitando el paso de números cada vez más grandes de djihadistas por su territorio, de Arabia Saudita y Qatar en la promoción de diferentes grupos, en ocasiones de lealtades contradictorias a los intereses de uno u otro, pero unidos en en el objetivo de tirar a al-Assad.

 RUSIA Y CHINA 

Con un sangriento historial de levantamiento islamista armado en Chechenia, Rusia ha visto los regímenes laicos del Medio Oriente más confiables que los aristocratizantes y sectarios regímenes de la península y del Golfo. Adicionalmente, Siria es el anfitrión de la única base naval rusa en el Mediterráneo. Como país prácticamente sin costas tibias y con Istambul como su única salida al Mediterráneo, una base en el mismo adquiere una importancia militar de primer orden.

Rusia asumió desde el principio una actitud de defensa del gobierno de al-Assad bloqueando todo intento de condena a la represión contra el levantamiento, sin por ello dejar entrever un apoyo militar, como después se manifestó.

Una victoria de los opositores de al-Assad implicaba un profundo cambio estratégico en todo el Medio Oriente favorable a los intereses de Estados Unidos, que hubiera significado el enclaustramiento absoluto de Rusia

CHINA. Sin intereses específicos en la región, China se opuso y bloqueó todo intento en el Consejo de Seguridad de cualquier resolución que implicara un juicio de condena sobre el manejo interno de la crisis por el gobierno Sirio. Sus intereses eran y son genéricos: el respeto absoluto a la prohibición de cualquier tipo de intervención de la organización en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, (art.2/7 de la Carta de Naciones Unidas). Entre esos asuntos deben incluirse, para China, los que se refieren a Taiwan o los derechos humanos

En Naciones Unidas, donde se ventilan asuntos y problemas de toda índole, es necesario ser muy cuidadoso de tener en cuenta todos los intereses – y subrayo, todos los intereses- del Estado que se representa, a fin de no abrir flancos que puedan ser invocados después por algún adversario para debilitar o anular una argumentación en cualquier otra negociación. En el caso de China hay adicionalmente, desde luego, el interés político de golpear a un adversario

   LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE LA OPOSICION SIRIA

El levantamiento sirio fue un movimiento espontáneo, disperso sin dirección central, que se benefició de la deserción individual y esporádica de algunos miembros de las fuerzas armadas. Esto es un indicio del sistema a prueba de golpes de estado heredado y fortalecido por al-Assad- En efecto, la casi totalidad de los altos, medios y bajos mandos de las fuerzas  armadas se pusieron en manos de miembros de la secta Alawita, a la que pertenece la familia de al-Assad. Adicionalmente, los cuerpos mejor equipados de las Fueras Árabes Sirias están integrados en su totalidad por miembros de esta secta.

Esto nos permite entender por qué nunca se produjo la deserción de contingentes militares íntegros a los movimientos de protesta.

La prolongación de las protestas y desplantes retóricos de los países occidentales, abrieron espacios a los contactos y organización de antiguos políticos exilados y desplazados para subirse a la ola y tratar de encabezar y orientar el disperso movimiento.

La impresión predominante entre los alzados y en las capitales de los países vecinos y occidentales, era que al-Assad caería en cualquier momento y era necesario aglutinar a los grupos dispersos en una organización que decantara o sirviera de plataforma de lanzamiento de figuras que pudieran encabezar un futuro gobierno.

El Departamento de Estado de Estados Unidos sirvió de catalizador y organizador de los innumerables intereses políticos que desataron los levantamientos. Sin embargo, los intentos para crear un Consejo Nacional Sirio y después un Consejo de la oposición Siria, fueron un fracaso total. Casi ninguno de los antiguos o recientes políticos opositores tenía contacto con los numerosos Comités de Lucha Locales que se crearon espontáneamente sobre bases vecinales o tribales. Como subrayó Hillary Clinton, algunos de esos políticos  tenían 20, 30 o hasta 40 años de haber sido expulsados de Siria por el padre de al-Assdad o, en el mejor de los casos, se trataba de grupos que como la Hermandad Musulmama, provocaban inmediato rechazo en otros aspirantes a formar parte de cualquiera de los Consejos, sin contar la generalizada paranoia que impedía llegar cualquier acuerdo.

Por lo demás, acomodar a tantos grupos e individuos disímbolos  determinaron la creación de asambleas de una membrecía descomunal que impedían la adopción de decisiones.

Paulatinamente, estas organizaciones fueron perdiendo relevancia ante el aumento de la actividades militares y el ascenso de grupos con mejor financiamiento y apoyo directo externo.

 

 FINANCIAMIENTO EXTERNO.

Había tres grandes proveedores de armas y financiamiento: Qatar, Turquía y Arabia Saudita.

Qatar es un país con una pequeñísima población: 350 mil qataris, una población extranjeras de aproximadamente 3 millones de individuos, una enorme riqueza petrolera y gasera de yacimientos que comparte con Irán, una enorme base aérea norteamericana, importantes fuerzas armadas entrenadas por Gran Bretaña, dotadas de armamento francés y una familia gobernante muy inclinada a proyectar su poder  en otro países de la región o incluso fuera de ella.

En la Argelia de los años noventa era un secreto a voces que Qatar era la fuente de financiamiento del Frente Islámico de Salvación, el FIS, y del Grupo Islamista Armado, el GIA. unas organizaciones que sembraron el terror en Argelia, cuyos miembros se retiraron a disfrutar el saqueo a Qatar, cuando sus prácticas salvajes fueron contraproducentes para ganar adeptos y el ejército los arrinconó.

En Libia, Qatar fue el único país árabe que contribuyó con su fuerza aérea a imponer una no fly zone, junto con Estados Unidos y Francia, para facilitar la acción de los antiguos partidarios del depuesto y finado rey libio en Bengazi para cercar, derrocar y matar a Gadaffi.

En Siria, como vimos antes, fue de los primeros Estados en presionar a al-Assad para que formara un gobierno con la Hermandad Musulmana muchos de cuyos miembros habían encontrado asilo en Qatar.

Desde el otoño de 2011 la prensa inglesa reportaba transferencias de armas de Libia a los rebeldes sirios. Algunos autores subrayan que ningún grupo opositor sirio podía demostrar nexos con los rebeldes libios,  lo cual sólo podían haberse realizados mediante la intermediación de Qatar.

Turquía era el medio para hacer llegar las armas libias a su destino, como lo fueron también para posteriores embarques financiados por Qatar. Un informe de Naciones Unidas de 2014 describía las rutas de las armas vía Qatar, luego Turquía o Jordania. Otros grupos recibían fondos y equipo no letal de organizaciones no gubernamentales de caridad ligadas al gobierno de Erdogán.

Qatar no parecía tener preferencias en el desembolso de dinero o entrega de la armas. En ocasiones esto eran canalizados a través de la Hermandad Musulmana, la cual  los distribuía a su antojo.

Arabia Saudita tenía su propio sistema de financiamiento y de entrega de armas, pero más estricto en su destino que Qatar y en ningún caso a la Hermandad Musulmana.

Aunque nunca se reconoció oficialmente su veracidad, artículos publicados en internet han dado cuenta en 2017 de cargamentos de armas búlgaras ordenados por compañías bajo contrato del  Departamento de Defensa que tenían como destino el puerto de Jeedda, en Arabia Saudita, que después se encontraron en manos de  Jabhat al-Nusra, un poderoso grupo terrorista afiliado a Al-Qaeda. Otro artículo en The Times of Israel de junio de 2017 cita a The Wall Street Journal sobre una corriente interrumpida de fondos de Israel para grupos de terroristas que operan cerca del Golán, pero aunque da a conocer el nombre de los grupos, no identifica su afiliación a alguna de las grandes  bandas que operan en Siria.

El apoyo de los servicios de inteligencia de países vecinos de Siria u occidentales es difícil de ubicar, pero su papel tanto de inteligencia humana como de sensores remotos satelitales, ha sido reportado en varias ocasiones. Una importante base de operaciones de inteligencia se ubica en Jordania, un área en donde Arabia Saudita ejerce influencia.

Otro despacho de prensa da cuenta de la queja de grupos de djihadistas que no recibían las armas prometidas por la Agencia Central de Inteligencia en la frontera turca.

Otra fuente de financiamiento son los donadores privados residentes predominantemente en los países del Golfo. Un caso notable es el de un ataque sobre la provincia de Latakia, una región  en la que los alawitas son mayoría. La sangrienta opreración sobre blancos civiles en 2014 fue financiada por un individuo de Kuwait que sirvió de catalizador para reunir de otros donadores una enorme suma que financió el ataque, muy probablemente por Jabhat al Nusra, es decir Al-Qaeda. El ataque, en  las inmediaciones de la base naval rusa de Tartous fue uno de los detonadores de la intervención de la aviación rusa en el conflicto.

 

La Primera Guerra Mundial sigue entre nosotros, segando vidas y destruyendo países.

Israel, Irak, Siria, Líbano, Jordania, Arabia Saudita, Emiratos  Árabes  Unidos, Bahrein, Qatar, Yemen, países artificiales creados por la rapacidad colonial  y los estrechos intereses de aristócratas europeos para optimizar sus ganancias hace cien años o menos, siguen siendo el teatro donde  se sacrifica a cientos de miles de personas, se reducen a escombros  ciudades, se destruyen monumentos milenarios, en búsqueda de acomodos imposibles que restañen la criminal audacia de crear países con sólo un mapa y una pluma.

No hay gobiernos estables en el Medio Oriente y aquel que se precia de ser la única democracia en la región, Israel,  lo logra imbuyendo a su población la soberbia religiosa y la arrogancia de la superioridad racial y militar.

Las condiciones políticas y sociales del Medio Oriente a principios de 2011 y la testarudez o el pánico de Bashar al-Assad despertaron la ambición y la esperanza de Estados Unidos y otros pocos países de Medio Oriente para producir un movimiento en las placas tectónicas de la política mundial con una mínima inversión.

En marzo-abril de 2011 Bashar al-Assad parecía estar al borde del abismo y, aunque Estados Unidos estaba imposibilitado políticamente para invadir el país, la desestabilización por interpósitos agentes parecía una opción viable. Sólo que los intermediarios  debían acudir a otros intermediarios, muchos de los cuales podían volverse, como se volvieron,  contra sus patrocinadores.

El repliegue de Estados Unidos y la incapacidad de Turquía, Qatar y Arabia Saudita de intervenir directamente en el conflicto, crearon un vacío de poder que fue llenado oportunamente por Rusia e Irán, el primero con su poderosa fuerza aérea y el segundo con la asesoría de la Guardia Revolucionaria y Hezbollah.

Estados Unidos ha tenido que utilizar a un adversario, el Estado Islámico, para justificar la presencia de su fuerza aérea en algunas regiones de Siria, pero fracasó en el intento de derrocar a al-Assad. Ahora lo busca a través del acoso económico, financiero y energético y una presencia militar indefinida en el rico este petrolero del país.

 

*Notas para la conferencia sustentada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el 27 de noviembre de 2018.